jueves. 08.12.2022
El productor recibe una llamada. El inspector de Hacienda se interesa por la hora de ordeño. Se presenta en la explotación y controla la producción de leche en esa hora de extracción. Relaciona el número de litros obtenidos con el número de cabezas de ganado por tantos días al año, aplica el coeficiente de corrección y si el resultado final excede del cupo asignado y declarado, el activo objeto de la inspección se arriesga a una multa cuantiosa. Por ejemplo, 18.000 euros. Catorce productores leoneses han pasado ya por caja, sin ninguna opción de defensa ante un posible error en el resultado del control. El sector lácteo leonés vive paradojas de este tipo. Mientras el industrial llama a su puerta para ofrecerle más dinero a cambio de conseguir la producción, cuanta más mejor para compensar el déficit de leche que hay en el mercado, la administración da una nueva vuelta de tuerca de tornillo en los controles en busca de fraudes. El sector ofrece sensación de desunión, ante el temor de que la mayor parte de las inspecciones contra el fraude surgen desde grupos de presión interesados en ganar cupos o eliminar competencia en los precios. La otra cara de la situación boyante de precios en origen que persigue ahora al mercado lácteo se observa en los costes elevados de producción que soportan desde hace un año las explotaciones. La subida de los alimentos para el ganado ha reducido a números insignificantes los márgenes de beneficio que se le supone a un producto que crece en sólo dos meses el sesenta por ciento en el mercado. Una segunda mala noticia, tras la obsesión -según denuncian- que ha tomado la administración con el sector.

Catorce multas a los productores leoneses
Comentarios