miércoles. 01.02.2023
FRANCISCA RUIZ | Viuda del comandante Lorenzo Bañuelos

«Después de todo, de tanto sufrir, ni sufríamos»

«Aquello era de cine», relata la nonagenaria en un tono que está lejos de referirse a una película de Hollywood, sino más bien una de Buñuel. «Después de todo, de tanto sufrir, ni sufríamos». Dice eso cuando recuerda el día que fue apresada cuando iba a comprar ajos y cebollas a un pueblo vecino. Entonces vivía en Barruelo. «Me cogió la Guardia Civil y como no llevaba un salvoconducto (documento que se expedía para transitar libremente por una zona) me metieron presa en casa del alguacil. Me daban de comer los pobres de la calle que se acercaban por la noche a llevarme comida. Siempre tuve miedo a que no me soltaran, tenía cinco hijos, todos pequeños». Allí estuvo durante varios días por no pagar la multa que la impusieron los guardias civiles. Nunca supo si fue delatada por un cabritero , nombre que cita cuando se refiere a los chivatos. Uno de los recuerdos que le llegan a Francisca es el de su marido haciendo bombas en casa a escondidas de los niños, por entonces muy pequeños. «Las hacía por la noche para que no le vieran. Un día empezamos a oír tiros en la calle; no paraban. Mi marido tuvo que sacar todas las bombas de casa porque no sabíamos lo que podía pasar, pero nunca pasó nada». El mayor sufrimiento de Francisca Ruiz han sido sus hijos. «Los niños se criaron casi siempre solos», dice. «Era de cine», repite.

«Después de todo, de tanto sufrir, ni sufríamos»
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