martes 31.03.2020

El lobo de las leyendas empieza a reproducirse entre alambradas

Prácticamente ninguna especie salvaje y cazable, vedada o no, escapa a los experimentos de las modernas granjas, desde el modesto conejo de monte hasta el jabalí, pasando por ciervos, gamos, corzos o la cabra montés, introducida artificialmente por la junta en los montes de Ríano hace década y media y ahora perfectamente asentada. Incluso el lobo, que se puede cazar con un cupo limitado de permisos del Duero para arriba, mientras que al sur ha sido prácticamente exterminado, está siendo críado también entre alambradas en el Museo de la Fauna Ibérica de Boñar con varias parejas que parecen haber tenido éxito en sus camadas. Y otro tanto sucede con los osos pardos de la Fundación Covadonga en el parque nacional de los Lagos y Cangas de Onís. En León no se conocen otras especies, o al menos todavía, salvo una pareja de exóticos bisontes americanos que recaló en una finca de Mansilla de las Mulas a cuenta del empresario de la Empresa Fernández, absorbida por Alsa, Antonio Fernández. Fue un capricho muy renombrado en su día con no pocas fotos en los periódicos que allí debe seguir, aunque luego cinegéticamente nunca se volviera a saber más de él.

El lobo de las leyendas empieza a reproducirse entre alambradas