jueves 5/8/21
IMAGINACIÓN FRENTE A LA CRISIS

Nace en León el primer banco del tiempo para intercambiar gratis servicios o cosas

«Es necesario buscar nuevos modelos en los que el conocimiento sea la materia prima», afirma el promotor
Un banco donde se paga con tiempo. Algo que parece irreal ya funciona en León. Lo ha puesto en marcha recientemente un catalán afincado en la ciudad y ya se han sumado los primeros clientes. En realidad, no es un banco, sino un sistema económico mediante el cual los ciudadanos pueden ofrecer y demandar productos y servicios a través de una página de Internet (buscar banco del tiempo de León en Google) sin que intervengan los euros, una especie de trueque a gran escala. «Con la coyuntura de la crisis, es necesario buscar nuevos modelos de organización en los que el conocimiento sea una materia prima importante», explica el impulsor de esta iniciativa, Álvaro Solache. En el banco del tiempo, una hora siempre se cambia por otra hora, independientemente de los servicios que se intercambien: el tiempo de un ingeniero informático vale lo mismo que la de un cuidador de perros. Con esa base, el funcionamiento es más que sencillo. Una web registra todos los socios que se vayan sumando al proyecto. Cada usuario expone los servicios o productos que puede ofrecer y los que le gustaría recibir. De partida, tiene un saldo de cero horas.

Cómo funciona Un ejemplo. Julia se ofrece para dar clases de encuadernación, para cuidar a niños en momentos puntuales o para dar clases de italiano. Como contraprestación, le gustaría que alguien le iniciara en clases de música (batería preferentemente), canto, artes escénicas o danza alternativa. Helena, por su parte, daría clases de judo y defensa personal, mientras que le interesaría aprender malabares o tocar la guitarra. A diferencia del trueque, en el banco del tiempo el intercambio de servicios y productos no se realiza entre dos personas, sino que entra en juego un tercero. Es decir, Julia puede enseñar a encuadernar a alguien que se lo pida y que un tercero cuide de sus hijos cuando lo necesite, por lo que la transacción siempre se amplía a otros usuarios. Cada uno de esos intercambios se anota en la web para que se conozca en tiempo real el saldo de horas que tiene cada cliente. Si das, anotas un punto y si recibes, lo restas, de manera que cada persona podrá hacer uso de los servicios dependiendo de su respuesta. «El hecho de que [el intercambio] sea on line es una limitación para el actual modelo», según Álvaro Solache, puesto que la penetración de las nuevas tecnologías es aún deficiente en León. En San Cugat del Vallés, de donde es originario, más de 500 personas intercambian favores desde hace cuatro años.

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