miércoles 14/4/21

Algunas preguntas

DESCONOZCO la identidad de quienes se manifestaron en Toral de los Vados contra la incineración de residuos tóxicos en Cementos Cosmos. Tienen mi gratitud esos anónimos defensores del común, cuyos nombres deberían permanecer en algún refugio de la memoria colectiva agradecida. Sí conozco y aprecio a Pedro Fernández, alcalde de Toral, que expresó en este Diario su rechazo a la incineración. Por eso me atrevo a esperar de él y de la Corporación que preside, la misma respuesta de la alcaldesa de Córdoba a idéntico proyecto, asegurando que nunca sería autorizado, a pesar de contar con la aprobación de la Junta de Andalucía, lo que motivó que Cementos Cosmos lo retirara definitivamente, entre los aplausos de los vecinos. Visto lo cual, cabría preguntarse si un mismo proyecto dañino en el sur puede ser beneficioso en el noroeste. O, ¿puede un mismo proyecto ser declarado insalubre en Sarria, Lugo, donde el T.S. de Xustiza de Galicia decretó su cierre, y ser recibido en el Bierzo con el desdén de la mayoría de los ciudadanos e Instituciones de una comarca donde, por poner un ejemplo, existen casi un centenar de grupos musicales registrados en la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León?. Siendo el medio natural indivisible por definición, parece evidente que el problema no afecta solamente a Toral, por lo que cabe preguntarse si está viva la conciencia crítica de la Comarca, o esta ha devenido a ser campo de soledad y mustio collado. ¿ Cómo explicar, si no, el silencio de alcaldes y parlamentarios, partidos políticos mayoritarios de nuevo cuño y obediencia, colegios de médicos, abogados y economistas, comunidades de vecinos y de regantes, Ciudad de las Energía, miradas circulares y Cámaras Agrarias, amigos del Camino de la micología, amigos de los animales y de las denominaciones de origen, sindicatos y analistas siempre atentos a los males de la pequeña patria berciana ¿ ? Y muy especialmente, la Universidad o Universidades, pues dos o tres tenemos que por definición son o deben ser el ojo despierto de los convecinos mientras duermen o descansan de sus muchos trabajos. No es este un asunto baladí, pero si finalmente lo fuera, lo sería después de debates participativos, donde los implicados expliquen sus razones, que todas hay que escucharlas, aun aquellas tan peregrinas como la de un alcalde defensor de la llamada fiesta nacional, argumentando que después de la corrida el toro no presentaba secuelas.

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