miércoles 25/5/22
Memoria minera

El Bierzo y Laciana recuerdan la huelga minera de 1962

CC OO celebra desde hoy el 60º aniversario del histórico paro del que nació el sindicato Unai Sordo cierra los actos el 28 en Villablino
Caricaturas en ‘L’Humanité’. Sánchez e Ignacio Fernández, y dos mineros del pozo Calderón. DL/LDM
Caricaturas en ‘L’Humanité’. Sánchez e Ignacio Fernández, y dos mineros del pozo Calderón. DL/LDM

Un barrenista que taladra la cabeza de Franco. ¡Quieren minar los cimientos del régimen!, exclama el dictador, con la huella de una patada en las posaderas y un evidente juego de palabras en otra viñeta de la época en el periódico L’Humanité. Se cumplen sesenta años de las huelgas mineras de 1962 en el Bierzo y Laciana —por la huelgona la conocieron en su vertiente asturiana—, un hecho histórico que sirvió de embrión al sindicato Comisiones Obreras (CCOO) y una efeméride que la rama de la organización en Castilla y León quiere conmemorar con una serie de actividades en Ponferrada, en Fabero, en Villablino y en Caboalles de Abajo que desembocarán con una intervención del secretario confederal Unai Sordo. Será el próximo día 28 en Villablino.

Era el mes de mayo de 1962 y el régimen de Franco llevaba 23 años en el poder desde el final de la Guerra Civil, cuando el descontento social, laboral y político larvado durante años estalló en las cuencas mineras en una protesta sin precedentes bajo la dictadura. Era el año de la crisis de los misiles de Cuba, recuerda el historiador y responsable de Cultura en la sección comarcal del sindicato, Alejandro Martínez. El año convulso de la independencia de Argelia, de la boda del príncipe Juan Carlos con Sofía de Grecia y de la apertura de la Iglesia al mundo en el Concilio Vaticano II. Se estrenaba Lawerence de Arabia en los cines, por primera vez aparecía un bikini en televisión, recuerda Martínez, y Franco no había empezado el año con buen pie, o mejor con buena mano porque es ahí donde se había herido después de sufrir un accidente de caza.

El régimen había solicitado la entrada de España en el Mercado Común Europeo, pero el Plan de Estabilización de 1959 había supuesto una bajada en el precio de los destajos en las minas de carbón y congelaciones salariales. «El cese paulatino de las labores de construcción de Endesa y el desvío del ferrocarril de Ponferrada a Villablino por el pantano de Bárcena elevaron el paro y la emigración», relata Martínez, que prepara, por encargo de CCOO, un libro que saldrá a final de año y donde narrará el nacimiento y la consolidación del sindicato como un interlocutor social a partir de aquella huelga.

El conflicto minero había comenzado en Mieres, con el plante de siete picadores del pozo Nicolasa y ya el 28 de abril, los mineros del pozo Julia de Fabero empezaron a trabajar «a bajo rendimiento» mientras Radio Pirenáica alentaba los paros. ‘O nos aumentan los salarios, o nos unimos a los asturianos’, se podía leer escrito con tiza en las vagonetas que salían del grupo María en Caboalles de Abajo. Y el día 5 de mayo, «las carreteras de Caboalles aparecen sembradas de maíz, el relevo de la mañana del pozo Julia no entra a trabajar. La huelga había empezado», narra Alejandro Martínez.

El conflicto se generalizó. El régimen decretó el Estado de Excepción. Las mujeres se plantaron en Laciana para que los ‘esquiroles’ no entraran a los tajos y el lunes 14 de mayo el paro alcanzó al grupo Valdeguiza y al pozo Julia de Antracitas de Fabero. Valdesalguedo, la Reguera, Jarrina, Toreno, Matarrosa se sumaron a la huelga que se extendió a las minas de hierro del Coto Wagner entre Onamio y Paradasolana, al Coto Vivaldi en San Miguel de las Dueñas, y a los mil trabajadores de Endesa y el Instituto Nacional de Industria que trabajaban en la presa de Campañana. No tardaron en unirse los mineros del Bierzo Alto y el sábado 19 hubo paros parciales en los lavaderos de la MSP en Ponferrada, en la fábrica de briquetas y en la central térmica.

«La protesta había descendido el río Sil formando una cruz que abarcaba la cuenca de Fabero y la del Bierzo Alto. Una equis que venía a tachar la dictadura», valora el historiador. Unos 17.000 trabajadores estaban en huelga en el Bierzo y en Laciana. Y es así, añadía ayer el presidente de la Fundación José María Pereda, Ignacio Fernández durante la presentación de los actos conmemorativos junto al secretario comarcal, Ursicino Sánchez, como al régimen no le quedó otro remedio que aceptar la interlocución de las nuevas comisiones obreras para buscar una salida. «En Laciana se autoriza la primera reunión obrera y democrática desde 1936, se legitima una comisión obrera con representantes electos», añade Martínez. Suben a 75 pesetas por tonelada el precio de los destajos y los huelguistas también arrancan al régimen desde el reconocimiento de enfermedades laborales a la construcción de escuelas en algunos pueblos. Y en Laciana, el comité obrero no se disolvió cuando concluyó la huelga.

Hoy las minas están cerradas. Y aunque la celebración pueda caer en la nostalgia, reconoció Ignacio Fernández, es un momento oportuno para recordar aquella huelga. Esta tarde a las 19.00 horas en la Casa de la Cultura de Ponferrada, la primera actividad de la enfeméride será el espectáculo La voz y el martillo, de Valerio Díez y Rodrigo Martínez, que se repetirá mañana a la misma hora en la Casa de la Cultura de Villablino. El día 6, de nuevo en Villablino a las 19.00 horas, habrá un debate moderado con la jefa de sección de Local y Economía con María Jesús Muñiz, con mineros de distintas generaciones. El día 13 serán los historiadores Javier Rodríguez y Javier Revilla los que debatirán sobre el origen del sindicato. Fabero homenajeará el día 25 al histórico sindicalista Eloy Terrón. Y el día 28 Unai Sordo y la responsable de Industria, Garbiñe Espejo cerrarán la efeméride en Villablino.

El Bierzo y Laciana recuerdan la huelga minera de 1962