sábado 14.12.2019

Cataluña da alas al cava berciano

El último envite soberanista catalán ha contribuido a un incremento de los vinos espumosos en la comunidad, con 37.000 botellas elaboradas en la comarca.

De nuevo coincide con la cercanía de las fiestas navideñas. Un nuevo envite soberanista desde Cataluña, en este caso con la convocatoria del referéndum independentista para noviembre de 2014 -en 2013 fue el adelanto de elecciones-, ha contribuido a un incremento de la producción de vinos espumosos en Castilla y León, uno de los pocos caldos que pueden morder, aunque en una pequeña porción, a la cuota del cava catalán.

A ello se suma un visible aumento y fervor por la atracción que emite el consumo de alimentos y productos locales y autóctonos, gastronomía de la que la Comunidad puede presumir, y que la treintena de bodegas que elaboran espumosos en Castilla y León ha apreciado a la hora de responder a la demanda. Si se conjugan ambos ganchos se concluye que la producción de estos caldos ha crecido de nuevo en 2013, en este caso un seis por ciento, al pasar de casi 560.000 botellas el pasado año a las 594.360 actuales.

En el Bierzo son 37.000 las botellas que salen al mercado de espumoso con sello berciano. Así, la bodega Viñas del Bierzo mantendrá esta campaña navideña la producción de 6.000 botellas, lo que significar agotar la práctica totalidad del producto del pasado año. Respecto al consumo las expectativas son buenas y sus promotores dicen que una buena parte de la clientela comenta que prefiere comprar espumoso al cava catalán. «El producto es de calidad y gusta, la gente prefiere pagar un poco más por lo producido aquí y con los problemas en Cataluña a nosotros se nos empieza a conocer más en el mercado», apuntan.

Vinos del Bierzo producirá igualmente el mismo número de botellas de vino espumoso que el pasado año, unas 5.000. «No influye mucho la caída en la compra de cava catalán, pero sí que se hace algún comentario aislado en nuestra tienda, sin que este aspecto sea un aspecto concluyente en nuestras ventas», indican.

Desde Bodegas Prada a Tope, su vino espumoso —que en este caso se vende todo el año— afirman que la producción de 25.000 botellas no se alterará y se espera que su adquisición sea tan buena en Navidad como lo ha sido meses atrás. «De alguna forma sí influye que en nuestros clientes haya muchos que no quieran comprar el producto catalán y nos dicen que apuestan por lo nuestro. Cuenta con una buena relación calidad-precio, es ecológico y con producción limitada», sostienen.

La última de las bodegas bercianas que elabora espumoso, Godelia, concreta que el vino que sacó en 2012 por segundo año aumentará a mil botellas, ya que el proceso de elaboración es muy complicado. «Se trata de un espumoso atractivo y novedoso», señalan sus impulsores que, igualmente, consideran que «el cava está siempre ahí y sí se percibe que a la hora de captar clientes ayuda que muchos estén en contra de los aspectos independentistas que reclama Cataluña».

Aunque las bodegas de Castilla y León no elaboran tradicionalmente este tipo de vino espumoso, pues ésta es más tierra de tintos, blancos y rosados, económicamente todo cuenta para situar el nombre y los productos de la comunidad en el mercado. La que más produce este tipo de vinos es la Denominación de Origen Rueda.

En este caso, esta Denominación de Origen produce seis de cada diez botellas de espumoso en Castilla y León, con unas 347.000. Su principal exponente es el ‘Palacio de Bornos’, de Bodegas de Sarría, un vino que se vende desde 1978 en cuatro variedades y que este ejercicio alcanza las 150.000 botellas, frente a las 37.000 botellas producidas en el Bierzo.

Cataluña da alas al cava berciano