martes. 28.06.2022

El derrumbe del Castro saca a la luz un fallo estructural que cortará meses la autovía A-6

El ministerio dice que no ahorrará fondos y admite que es un caso inédito Lo primero será derribar el pilar afectado
                      A la izquierda se puede comprobar el golpe a la pilastra que será demolida. L. DE LA MATA
A la izquierda se puede comprobar el golpe a la pilastra que será demolida. L. DE LA MATA

No se escatimarán fondos, pero la reparación del viaducto del Castro, entre el Bierzo y Galicia, llevará tiempo, lo que obligará a circular por la antigua N-VI, tanto hacia La Coruña como hacia Madrid, durante nueve kilómetros en el paso por Piedrafita. Hasta ahora sólo se hacía en la subida camino de Lugo por las obras en los viaductos.

El director general de Carreteras del Ministerio de Transportes, Javier Herrero, visitó ayer la zona pero no se atrevió a dar un plazo para finalizar las obras, que incluirán en las próximas semanas el derribo del pilar afectado por el derrumbe de un tablero de hormigón de la calzada.

Herrero, que analizó la situación sobre el terreno acompañado por el delegado del Gobierno en Galicia y los subdelegados de Lugo y León, después de un encuentro previo con los alcaldes de Piedrafita y Vega de Valcarce, reconoció que el Ministerio está ante un problema nunca antes visto en la Red de Carreteras del Estado.

Sin causa clara

¿La causa? Aún es pronto, según el máximo responsable del Ministerio en materia de carreteras, teniendo en cuenta el sistema de construcción del viaducto, que técnicamente se conoce como isostático y que significa que cada tablero de hormigón entre dos pilastras es independiente. Algo tuvo que ocurrir para que se viniera abajo, posiblemente un desplazamiento del terreno. La obra que se estaba ejecutando tenía como objetivo cambiar el tensado interior de todo el viaducto, ya que se había detectado que los cables sufrían corrosión por las condiciones meteorológicas de la zona y el uso de fundentes en invierno. Que se haya derrumbado cuando estaban a punto de acabarse los trabajos, con un presupuesto de 25 millones, pone de manifiesto, según Herrero, que algo pasó en la estructura, posiblemente en una de las pilastras, que tienen una cimentación de entre 15 y 18 metros.

En las próximas semanas se harán pruebas de geodesia, «tanto en lo que se ve como lo que no se ve», para determinar la causa final del derrumbe. «Este colapso no tiene antecedentes a nivel mundial», reconoció. «Creemos que lo se estaba haciendo era lo correcto, pero creemos que puede haber problemas mayores, que no se habían mostrado y por lo tanto no los habíamos detectado», insistió. Herrero participó hace años en la supervisión del viaducto del Castro, y ayer, durante su visita, se volvieron a analizar los planos de construcción. Durante la rueda de prensa, el director general de Carretera defendió tanto el trabajo del Ministerio como el de la empresa gallega que llevaba a cabo las obras del viaducto, de primer nivel según Javier Herrero.

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