viernes 27/5/22

El juez que emitió la sentencia entiende que la conducta de ambos conductores contribuyó aunque en distinta proporción a las faltas consecuencias del sinestro y en particular, por lo que se refiere al motorista la velocidad elevada con la que circulaba contribuyó sino a la causación a la agravación de las consecuencias del siniestro, pese que intentara evitarlo dando lugar a una huella de frenada de más de 12 metros que no evitó que se produjera una colisión «brutal» como fue calificada por los agentes y que el motorista saliera despedido y cayera a más de 13 metros.

«Ciertamente no podemos en este momento concretar la velocidad de la motocicleta cuando circulaba antes del siniestro y al tiempo de la colisión», dice la Audiencia a la hora de desestimar el recurso presentado, «pero es evidente que, como se señala en los hechos probados de la sentencia la misma era «elevada y superior a permitida», hasta el punto que impedir poder detener el vehículo pese a 12 metros de frenada».

Haciendo una lectura integradora de la sentencia «también hay otros hechos que pudieron contribuir a la causación y agravación del siniestro como el hecho de que motorista fallecido hubiera consumido alcohol que pudo influir en su tiempo de respuesta ante la antirreglamentaria invasión del condenado de carril, dado que el análisis efectuado dio 0,21 gramos por litro, o que tan solo llevara unos meses conduciendo una moto de esa cilindrada y tuviera falta de pericia o de control en el manejo de la moto, lo que puede justificar que no se se usaran de manera adecuada ambos frenos por el fallecido», indica también en la sentencia.

Distinta proporción en la actitud de los conductores
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