Diario de León

La edad del viñedo marca la diferencia

LA CONSERVACIÓN del viñedo viejo es prioritaria para el CRDO, que colabora con el Banco de Tierras.

Una de las parcelas cedidas a través del Banco de Tierras en San Lorenzo (Ponferrada).

Una de las parcelas cedidas a través del Banco de Tierras en San Lorenzo (Ponferrada).

Ponferrada

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Si se tiene en cuenta que una cepa necesita un mínimo de 25 años para dar uvas de calidad y que el Bierzo es la región vitivinícola del mundo con más extensión de viñedo viejo, lo primordial es conservar el patrimonio y hacerlo de la manera adecuada, respetando unos estándares de calidad y producción que son los que marcan la diferencia que hace especiales a los vinos con Denominación de Origen Bierzo. Unos vinos de terruño ligados a un suelo muy singular que sostiene viñas situadas estratégicamente en terrazas con poca inclinación próximas a los ríos, en laderas semiabancaladas y en terrenos de pronunciada inclinación con una altitud media entre los 450 y los mil metros.

En la comarca berciana predomina el minifundismo, es decir, pequeñas parcelas de viñedo de formación en vaso en las que todo se realiza manualmente, buscando la máxima calidad del producto final. Explotaciones vitivinícolas con carácter y mucha historia en cuya conservación se ha detenido el Banco de Tierras.

Este organismo dependiente del Consejo Comarcal, en colaboración con el Consejo Regulador de los Vinos con Denominación de Origen Bierzo, ha puesto en marcha un proyecto para la conservación de viñedo viejo a través de contratos de cesión que han permitido dar una segunda oportunidad a unas 180 parcelas, fundamentalmente en los municipios de Arganza y Cabañas Raras, pero también en Cacabelos, Camponaraya o Ponferrada. Más de cuarenta hectáreas se han recuperado ya desde la puesta en funcionamiento de esta iniciativa. Un logro que va en aumento, teniendo en cuenta que cada vez más gente joven apuesta por el campo y la viticultura como modo de vida, siempre adaptándolo a las exigencias de calidad del Consejo Regulador.

Y es que, son jóvenes la gran mayoría de los arrendatarios y personas mayores, que ya no pueden encargarse de la explotación de las viñas, los arrendadores que deciden cederlas por un período de entre dos y cinco años prorrogables. La cesión es gratuita, no contempla ninguna contraprestación económica, aunque sí puede acarrear algún pago en especie.

Todo ello para garantizar la pervivencia de unos viñedos de edad avanzada y gran calidad, de parcelas que, en los últimos años, han ido incrementado su extensión, superando el minifundismo. Quienes ahora toman las riendas del sector vitivinícola lo hacen de una manera más competitiva, aunando un mayor número de hectáreas para mejorar el rendimiento de unas parcelas que, no obstante, se mantinen fieles a sus orígenes, ya que la propia formación en vaso predominante en la comarca obliga a recurrir al trabajo manual. Éste es uno de los rasgos fundamentales de la producción de vino en el Bierzo, una manera de trabajar el viñedo que aúna los avances con la producción artesanal.

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