sábado 15/8/20
Arte

El grito de Halffter

El compositor escribe una obra para orquesta inspirada en el famoso cuadro de Munch, encerrado en el castillo de Villafranca
Cristobal Halffter saluda desde una de sus ventanas en su residencia del Castillo de Villafranca del Bierzo. LUIS DE LA MATA
Cristobal Halffter saluda desde una de sus ventanas en su residencia del Castillo de Villafranca del Bierzo. LUIS DE LA MATA

Edvard Munch, el pintor noruego de la ansiedad, escribió esto en su diario, allá por 1892 y después de una caminata: «Paseaba por un sendero con dos amigos; el sol se puso. De repente, el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio: sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad. Mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad. Sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza».

Ese grito inabarcable acabaría dando forma a su obra más perturbadora; una pintura al óleo, temple y pastel sobre cartón, plena de color y de movimiento, que en una primera versión se llamó La desesperación y que supo captar como nunca la angustia humana. Y ahora «la resonancia de ese grito», confesaba esta semana el compositor Cristóbal Halffter, encerrado en el castillo de Villafranca del Bierzo donde reside para protegerse del coronavirus, le ha llevado a iniciar la escritura -a sus 90 años y recuperado del ictus que sufrió en 2017- de una nueva obra para orquesta.

La maldad humana

«Pienso que no hay personas malas, sino personas equivocadas que tratan de imponerse»

Entre largos paseos por los pasillos y el patio interior de la vieja fortaleza, un Halffter confinado que de vez en cuando se asoma a las ventanas y observa el paisaje del Bierzo, a salvo tras los gruesos muros de piedra, mantiene su pulso creativo y deja que las ideas tomen forma en su cabeza antes de sentarse a escribir. Hace tiempo que dejó a un lado el proyecto de terminar su trayectoria musical con la escritura completa de un Réquiem -algo así hizo Mozart- y ahora está centrado en la nueva pieza para orquesta, que quiere ser una apelación a la unidad universal en tiempos de angustia.

«La obra trata del grito que despeja. Si la humanidad pegara un grito de vez en cuando acabaríamos mucho mejor. Tendríamos que ponernos de acuerdo», reflexiona.

munch

Edgar Munch pintó su famoso cuadro 'El grito' después de un paseo con dos amigos en 1892. DL

Réquiem inacabado

Halffter, viudo de la pianista María Manuela Caro, que heredó el castillo del linaje de los marqueses de Villafranca, estrenó hace dos inviernos un Kyrie eleison (del griego ‘Señor, ten piedad’) en el primer aniversario del fallecimiento de su esposa. La pieza debía ser la primera parte de un Réquiem completo y tres meses antes, el compositor explicaba a la prensa durante una comparecencia en el Ayuntamiento de Ponferrada que su intención era dedicar los siguientes cuatro años a escribir la obra en memoria de Marita, convencido de que posiblemente iba a ser su última composición. «Dentro de cuatro años se hará la Misa de Réquiem completa, que a lo mejor será una Misa de Réquiem para ella y para mí: tengo 88 años nunca se sabe lo que puede ocurrir», decía entonces.

Adiós al Réquiem

El compositor ha dejado a un lado su proyecto de escribir un ‘Réquiem’ completo en cuatro años

Y en estos dos años han ocurrido muchas cosas. El estreno del Kyrie eleison, la paulatina recuperación del ictus de marzo de 2017, y ahora el confinamiento, que lo mantiene aislado en su castillo -y desde fuera podría parecer el arquetipo del artista encerrado en su torre de marfil, si no fuera porque Halffter no está en absoluto desconectado de la realidad que le rodea estos días-, auxiliado por una asistenta que acude por la mañana y por la tarde, y por una enfermera que cada noche se pasa por el domicilio para comprobar que la recuperación de su dolencia va por buen camino. «No estoy solo en ningún momento», le cuenta el compositor a este periódico, con voz frágil, pero tono rotundo. Y el Réquiem está descartado. «Ya he cumplido con el Oficio de Difuntos», asegura en referencia a la pieza que por encargo de Radio Francia compuso en 1978, escrita para ser interpretada por un coro y cinco solistas.

En la cabeza del compositor

De la nueva obra orquestal, a falta todavía de título, Halffter no quiere entrar en detalles. «En un mes y medio podré decir algo más detallado», explica. Y añade que «ahora mismo la pieza es inmaterial. Tengo muchas ideas plasmadas en un esquema». Pero parece que deje entrever que la composición tendrá cierto tono elegíaco cuando le habla al periodista del poema de Federico García Lorca, Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, escrito después de la cornada que segó la vida del torero amigo del poeta en la plaza de Manzanares en 1934.

Vestido con jersey rojo brillante, como el de un capote, el compositor nonagenario aparcaba la lectura de una Historia de España que también le tiene ocupado estos días y se asomaba a una de las ventanas del castillo el pasado miércoles para dejarse fotografiar en la distancia por este periódico. Protegido por los muros piedra, como un caballero que resistiera un largo asedio en su fortaleza, con vistas al campo y a las casas que jalonan la entrada de Villafranca del Bierzo, Halffter saludaba al fotógrafo y gesticulaba con las manos. Casi parecía que estuviera al frente de una orquesta, marcando un movimiento con la batuta.

Cuando el redactor le pregunta por teléfono, poco antes, si es de los que cree que de esta crisis, como dicen por ahí, saldremos todos convertidos en mejores personas, no duda ni le tiembla la voz. «Creo que sí. Saldremos mejores personas. Pero yo soy de los que piensan que no hay personas malas. Lo que hay son personas equivocadas que tratan de imponerse y eso es lo que nos parece maldad».

Y ese es el grito de Halffter.

El grito de Halffter