lunes. 15.08.2022
Precios

La inflación dispara la compra de carbón doméstico, que dobla su precio

La tonelada ya roza los 500€ y el temor al coste y la escasez de suministro lleva a hacer acopio
                      Un trabajador traslada un saco con carbón doméstico para una vivienda. JAVIER QUINTANA
Un trabajador traslada un saco con carbón doméstico para una vivienda. JAVIER QUINTANA

Son muchas las viviendas del medio rural berciano que mantienen calefacciones de carbón. En los pueblos, las cocinas calefactoras o bilbaínas siguen siendo norma general, aunque en retroceso, y también en Ponferrada quedan comunidades de vecinos que se calientan con este combustible. Todos ellos se enfrentan ahora a una situación de incertidumbre motivada por la subida generalizada de precios, de la que el carbón no se ha mantenido al margen, y también por el temor a problemas de suministro derivados de la guerra de Ucrania.

En la que fue la despensa energética y la calefacción de España, el Bierzo, ya no se saca carbón y la mayoría del importado llegaba de Ucrania y Rusia. Las poca oferta que queda en Asturias —Tineo y Tormaleo, principalmente— no da para cubrir la demanda (también hay industrias que operan con carbón) y todo ello eleva los costes. En el último año, el precio del carbón se ha duplicado y ahora mismo la tonelada se vende a casi 500 euros, frente a los 270 que costaba a estas alturas del año pasado.

«Es una absoluta locura», reconoce el gerente de Carbones Josepín de Fabero, Noel González, que ha notado como en las últimas semanas se ha disparado el número de clientes que encargan y compran carbón para hacer acopio para el invierno. Una situación que hacía años que no se daba. «Ahora mismo estoy trabajando más que en diciembre, porque la gente tiene miedo a que siga subiendo el precio o a quedarse sin carbón», explicó.

Cuando Carbones Josepín vendía del orden de 3.000 toneladas de carbón al año entre sus clientes (ahora son unas 1.500 anuales), sí que se hacían campañas estivales con reducciones de precio que aprovechaba la población para hacer acopio de cara a, recordó. Pero «esa costumbre quedó en desuso». Ahora ha vuelto pero no por la oferta de precios más competitivos, sino todo lo contrario. «En verano se vendía algo, pero ya más de cara a septiembre. Este año se ha notado que la gente se ha adelantado por la sicosis y las noticias sobre los precios», incidió.

«La gente lo único que no quiere es pasar hambre y frío», afirmó David Rodríguez, de Carbones Juan (Ponferrada). También él confirma la tendencia abrupta al alza tanto de la demanda por parte de clientes preocupados como de los precios. En todo caso, pidió huir del alarmismo y aseguró que no va a haber ningún problema de suministro. «El carbón que venía de Ucrania se está sustituyendo por el de otros países y tenemos estocaje de atrás», dijo, incidiendo también en que se mantienen pequeñas minas en Asturias y que en enero está previsto que entre otra en funcionamiento en Cangas del Narcea que «permitirá aliviar un poco la situación».

La mayoría de los clientes de Carbones Juan son particulares que residen en pueblos, gente mayor que «siempre ha sido muy previsora con el carbón y se alarma al escuchar todo lo que está pasando». Su negocio en el Bierzo se mueve entre las 3.000 y las 4.000 toneladas anuales, según sus cifras.

Noel González (Josepín) recuerda ver albaranes de 19.000 y 20.000 pesetas por toneladas de carbón, que al cambio son unos 120 euros. Ahora los precios oscilan entre los 400 y los 500 euros y David Rodríguez estima que la tonelada podría alcanzar los 600 en invierno. Y una tonelada no da para toda la temporada. Dependiendo de la vivienda, hacen falta hasta cuatro.

En todo caso, el propietario de Carbones Juan aseguró que «el carbón sigue siendo infinitamente más barato que otros combustibles» y advirtió de que también el precio de los pellets, que igualmente comercializa, se ha incrementado mucho en los últimos meses. El coste del saco ha pasado de 3,5 o 4 euros a entre 5 y 6 euros, dijo.

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