sábado. 13.08.2022
                      El osezno evoluciona favorablemente, sigue ganando peso y habilidades. JCYL
El osezno evoluciona favorablemente, sigue ganando peso y habilidades. JCYL

Pesaba poco más de tres kilos y medio cuando fue localizado en muy mal estado de salud por un vecino de Colinas del Campo de Martín Moro Toledano (Igüeña), el pueblo que está a los pies del Pico Catoute. Fue a finales del pasado mes de mayo y pocos días después de haberse cumplido un mes de su ingreso en el Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) de Valladolid, su evolución no deja de sorprender a sus cuidadores. El osezno encontrado en Colinas ha sido trasladado al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Villaescusa (Cantabria), unas instalaciones específicas de osos pardos en las que permanecerá entre dos y tres meses. Es la segunda fase de su recuperación y el paso previo para iniciar el período de adaptación al medio natural en semilibertad.

La cría de oso pese ahora casi nueve kilos y ya hace una vida prácticamente normal para su edad y teniendo en cuenta el contexto en el que se encuentra. Come bien, camina, corre, trepa y también responde a los estímulos ambientales. Cosas que era incapaz de hacer cuando fue ingresado en el centro de Valladolid en estado muy crítico y que empezó a hacer ya a los diez días desde el inicio de su proceso de recuperación. «En los primeros días de su llegada al CRAS, se encontraba en estado crítico con pronóstico reservado, presentando estupor y reflejos disminuidos», recordaron fuentes de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León.

El período de estancia del ejemplar de oso pardo en Villaescusa dependerá de cómo vaya evolucionando. El objetivo es que en un plazo de entre cuatro y ocho semanas, regrese Castilla y León, concretamente a la finca de Valsemana (León), también especializada en osos pardos. Allí podrá permanecer en condiciones de semilibertad antes de intentar su reintroducción plena en el medio natural.

El ejemplo de Saba y Éndriga

«Cuando el osezno alcance un peso mínimo y una edad de entre siete y ocho meses; y siempre y cuando la evolución de su estado sea favorable, será trasladado a las instalaciones para la aclimatación de osos pardos que la Junta de Castilla y León tiene en la finca de Valsemana, siguiendo las experiencias previas de las oseznas Saba y Éndriga, que fueron reintroducidas con éxito en el medio natural tras su paso por estas instalaciones», subrayaron fuentes de Medio Ambiente.

El osezno de Colinas ya está en Cantabria para avanzar en su cura