martes 24/5/22
La ARMH busca en la carretera entre Villalibre y Toral de Merayo los restos del «maestro de Orellán»

Otro «paseado» en la cuneta

El 21 de octubre de 1936 dos falangistas asesinaron al «maestro de Orellán». Sin filiación política concreta, su máximo delito fue el de mostrar
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) busca en una cuneta de la carretera que une Toral de Merayo y Villalibre los restos de Victorino Cobo Vega, el «maestro de Orellán», asesinado en octubre de 1936. «Fue su propia familia la que se puso en contacto con nosotros cuando trabajábamos en la fosa de Priaranza», afirmó Santiago Macías, vicepresidente de la asociación, que coordinó a pie de campo las excavaciones, que se están prolongando más de lo esperado. A pesar de las indicaciones de la familia, la fosa en la que se hallan los restos podría haber quedado soterrada bajo el asfalto, por lo que la búsqueda podría complicarse. El lugar de la excavación se encuentra a escasos 500 metros de aquel en que se encontraron los restos de «los 13 de Priaranza». La cercanía de ambas fosas se explica por la proximidad en el tiempo de ambos crímenes, puesto que la muerte del «maestro de Orellán» se produjo días después de los de la fosa de Priaranza. En octubre de 1936 Victorino Cobo contaba 72 años. A pesar estar retirado y no representar ningún peligro aparente, había formado parte de un colectivo, los docentes, sospechoso de difundir los ideales republicanas. «Aunque no se le conocía una adscripción política concreta, Victorino Cobos había participado en favor de la izquierda en las elecciones de febrero de 1936», comentaba Santiago Macías, que ve en el «maestro de Orellán» muchas similitudes con el que encarnó en «La lengua de las mariposas» Fernando Fernán Gómez. En agosto de ese año, poco después de estallar la Guerra, su hijo, también maestro, fue asesinado, y el 21 de octubre le tocó a él: dos falangistas lo asesinaron y dejaron su cuerpo en una cuneta. La localización de esta fosa supondrá un paréntesis para la ARMH, que a corto plazo no tiene previsto iniciar ninguna otra exhumación. «Con los medios de los que disponemos ahora no podemos», se lamentaba Macías, para el que la colaboración de alguna institución de entidad como el Ayuntamiento de Ponferrada «serviría de gran ayuda»

Otro «paseado» en la cuneta