domingo. 25.09.2022

La historia minera de la provincia comienza a hacerse añicos. Lo han hecho ya otras infraestructuras mineras, obligadas al abandono al que las han sentenciado tanto la normativa europea, como las políticas medioambientales que el Gobierno ha querido impulsar como pioneras a nivel europeo. 

Al cierre de las explotaciones mineras en la provincia, incluso antes del período marcado por la Unión Europea para las explotaciones no rentables (aunque en otros países siguen en activo) siguió el proceso de clausura de las centrales térmicas. Tras meses de prórrogas a la espera de un marco de transición que  no ha cabido en el proyecto de "transición justa" del Gobierno, han decidido cerrar en la provincia. 

En realidad la central térmica de Anllares fue la que en la provincia anunció desde el primer momento que no sería capaz de adaptarse a la nueva normativa de emisiones exigida por la UE. La única que desde el primer momento se vio condenada al cierre. 

Desde hoy la central térmica de Anllares comienza a ser historia. Hoy mismo se han iniciado las primeras labores para su desmantelamiento. 

Los trabajos realizados han consistido en la voladura de unos silos. Las labores continuarán en próximas jornadas hasta su desaparición absoluta. 

Con esta voladura se confirma sin vuelta atrás el final definitivo de la historia carbonífera de la provincia. 

A finales de noviembre de 2018, Naturgy recibió la autorización para la desconexión definitiva de la central térmica de Anllares (Páramo del Sil) por parte del Ministerio para la Transición Ecológica. Era algo sabido pero, aún así, cayó como un jarro de agua fría.

Menos de quince días después, a las 05.30 horas del día 1 de diciembre, Anllares se desconectó para siempre de la red eléctrica, poniendo fin a 36 años de historia, la suya propia, y a toda una era de la economía de la provincia de León.

Anllares fue la primera central española en desacoplarse, escribiendo el primer capítulo de la denominada transición ecológica. 

El cierre de Anllares marcó el fin de una era económica en la provincia.El cierre ponía el punto de inflexión a la historia económica de a provincia. A las 5.30 horas de la madrugada del sábado 1 de diciembre de 2018 la central térmica de Anllares pulsaba el botón de parada, para no reiniciar jamás el proceso de producción de energía.

No por anunciado el cerrojazo deja de ser un momento crucial en la historia económica de la provincia. Un antes y un después no tanto de cuanto ha ocurrido, sino de cómo se han precipitado los acontecimientos para hacer desaparecer a toda máquina la que durante más de un siglo ha sido la base productiva leonesa.

De las tres centrales térmicas de la provincia (Compostilla, gestionada por Endesa; La Robla, por Naturgy y Anllares, por ambas) la de Páramo del Sil fue la única que en su momento comunicó su decisión de cierre, sin asumir la inversión que requería la adaptación medioambiental europea para seguir funcionando.

* Vídeo: Ana F. Barredo / Rober

Vídeo | La térmica de Anllares comienza a ser historia