sábado. 26.11.2022
                      A la izquierda, zona donde se ubicaban las antiguas instalaciones de la central de Anllares, toda hoy en el suelo. A la derecha, las oficinas, de lo poco que queda. L. DE LA MATA
Zona donde se ubicaban las antiguas instalaciones de la central de Anllares, toda hoy en el suelo.. L. DE LA MATA

El próximo 1 de de diciembre se escribirá un nuevo capítulo en la historia del Bierzo con la demolición de las dos torres de refrigeración de la central de Compostilla y la chimenea del Grupo III. Quizá sea el más simbólico pero no es, ni de lejos, el primero que está cambiando el paisaje que dibujó la minería del carbón en la comarca durante más de cien años.

El mejor resumen de lo que ha cambiado hasta ahora esa mirada compartida es la antigua central térmica de Anllares, donde hoy apenas quedan dos naves y las oficinas. De su historia se han salvado también algunas toneladas apiladas de carbón con destino incierto mientras muy cerca, en la Gran Corta de carbón de Fabero, algunas máquinas ya han empezado a remover el terreno para convertir el paisaje negro en verde.

Demolición

Cada chimenea de Anllares se vino abajo con 48 kilos de dinamita; en Compostilla será el triple

La central térmica de Anllares, situada en el municipio de Páramo del Sil, era propiedad de Naturgy (66,6%) y Endesa (33,3%) y cerró en diciembre de 2018 tras 36 años de actividad.

El desmantelamiento, que abarcó todas las instalaciones de producción, se ejecutó hasta hace poco tiempo con más de 60 trabajadores y miles de horas de trabajo sin accidentes.

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Una máquina, en el centro de la imagen, trabajando en la Gran Corta, la semana pasada. ANA F. BARREDO

La última foto fue a demolición de la torre de refrigeración, en junio de 2021. Tenía una altura de 111 metros y un diámetro en el suelo de 33 metros. Su forma hiperboloide tenía un volumen de unos 745.000 metros cúbicos y un peso de más de 8.000 toneladas. Cayó en segundos. Apenas 5 entre el momento del disparo y la imagen en el suelo después de utilizar 48 kilos de dinamita. La misma imagen, multiplicada por dos, se repetirá en una semana en Compostilla.

El alcalde Páramo del Sil, Ángel Calvo, espera que el taller mecánico y el almacén general que siguen en pie sirvan para otra empresa en el futuro, aunque hasta ahora no hay nada cerrado. «Espero que sirvan para generar algo de empleo», explica Calvo.

                      Una máquina, en el centro de la imagen, trabajando en la Gran Corta, la semana pasada. ANA F. BARREDO
Las oficinas, de lo poco que queda. L. DE LA MA

En Fabero, una máquina trabaja ya en la Gran Corta. Pero poco más. Esta vez para remover el terreno con vistas a su reconversión en una zona verde, aunque no en las previsiones que se plantearon hace un año, el 30 de noviembre de 2021, cuando el Ministerio de Transición Ecológica y la Junta firmaron un convenio para recuperar en total más de 1.000 hectáreas degradadas. Todos apuntan a problemas con la adjudicataria para no empezar las obras a máximo rendimiento. Está previsto que generen en los tres próximos años unos 200 empleos directos con una inversión de 38 millones.

Viaje por el paisaje minero del Bierzo que empieza a cambiar
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