lunes 28/9/20

«Voy a ver si consigo que me entierren en Cacabelos y debajo de un cerezo»

No nació en Cacabelos, pero allí quiere que lo entierren. Y a ser posible bajo las ramas de un árbol de la tierra. «Quiero que me entierren en Cacabelos y debajo de un cerezo. Voy a ver si lo consigo», le decía ayer a este diario sin renunciar a la ironía tan propia de su figura y de su obra.

Raúl Guerra Garrido tenía poco más de un año cuando sus padres lo llevaron a Cacabelos en el verano en que estalló la Guerra Civil. De ese año es una de sus primeras fotografías, en la plaza Mayor de la localidad, junto as su tía Carmen y en brazos de su comadrona, a la que apodaban ‘Marimacho’. La imagen, que el Instituto de Estudios Bercianos (IEB) incluyó en 2008 en el volumen El Bierzo de Raúl después de dedicarle unas Jornadas de Autor en Ponferrada, también muestra el cartel de la botica de su abuelo José Garrido y a su madre Luz, asomada a la ventana sobre su cabeza.

En Cacabelos pasó su primera infancia y largos veranos. Y a Cacabelos, y al Bierzo en general ha vuelto a través de algunos de sus libros más conocidos. Con El año del wolfram, finalista del Premio Planeta en 1984 y centrado en los años de la Ciudad del Dólar en Ponferrada y el dinero fácil que trajo la extracción del mineral en la Peña del Seo, el autor dejó desconcertada a la propia editorial. «En Cacabelos se vendían tres o cuatro libros del premio al año- cuenta-,y con el mío se pedían de cien en cien. Hasta que un delegado de Planeta se acercó al pueblo y preguntó qué pasaba conmigo; ‘es que va a ser que es de aquí’, le dijeron».

«Voy a ver si consigo que me entierren en Cacabelos y debajo de un cerezo»