viernes. 03.02.2023
                      Edmundo Bal, Francisco Igea y otros cargos de Cs pasean ayer por Valladolid. E. GARCÍA
Edmundo Bal, Francisco Igea y otros cargos de Cs pasean ayer por Valladolid. E. GARCÍA

Además de una batalla menor de ideas y sobre la estrategia de pactos, hay un cruce de reproches entre las dos candidaturas que se disputan el control de Ciudadanos en las primarias de esta semana. Por un lado, está la que respalda la presidenta del partido, Inés Arrimadas, con el tique de Adrián Vázquez (aspirante a secretario general) y Patricia Guasp (que opta a portavoz política). Por otro, la de Edmundo Bal (vicesecretario general que se postula también como portavoz político) junto a Santiago Saura (que aspira a la secretaría general). Hay una tercera opción, la encabezada por dos casi desconocidos, Marcos Morales y Laura Alves. Pero la disputa se dirime entre las dos primeras, que se lanzan flechas sobre todo a través de los medios.

Bal y los de Arrimadas coinciden en que la política de pactos de Ciudadanos en exclusiva con el PP ha sido errónea. Pero si el primero pactaría con Pedro Sánchez tras las generales si ello es útil para que no dependa de independentistas y Unidas Podemos, la bisagra que se proponen ser los de Arrimadas se ciñe a municipios y autonomías.

La disputa trasciende lo estratégico o lo ideológico —unos se definen como liberales otros de ‘centro-centro’— y se libra en quién encarna la verdadera renovación para salvar una marca dañada, si la opción de quien sigue presidiendo el partido (Arrimadas) o si la de su vicesecretario general (Bal).

Esta puede ser la última oportunidad para un partido que en 2020 tenía cerca de 21.000 afiliados con derecho a voto en las primarias, frente a los poco más de 7.600 actuales. Una tendencia que replican las encuestas: de darles ganadores de las elecciones en 2018 o de tener la posibilidad de formar una coalición de Gobierno con el PSOE en 2019, a no llegar al 3% en intención de voto. El examen espera a los ganadores en unas críticas municipales y autonómicas, que harán visible si a los naranjas les queda algo de aliento, con el PP comiéndoles voto y captándoles cargos, o están exangües.

Bal recaló ayer en Valladolid en busca de apoyos para alzarse con el liderazgo aunque jugaba en terreno ganador pues el único procurador que tiene Cs en las Cortes de Castilla y León, Francisco Igea, es claramente ‘balista’.

Ayer, acompañado de Igea, Edmundo Bal reprochó a la actual presidenta del partido, Inés Arrimadas, la «consigna de votar sólo con el PP» hace cuatro años, y defendió la necesidad de recuperar los principios que inspiraron el nacimiento, en 2006, de este partido.

«Nos hemos olvidado de los orígenes de un partido que nació con valentía, hablaba claro, que se le entendía, no sonaba como los demás, daba la cara y no eludía respuestas: vamos a recuperar el espíritu fundacional, nuestras viejas banderas», ha declarado a los periodistas antes de reunirse en Valladolid con militantes y afiliados para explicarles las propuestas de Ciudadanos de Nuevo.

Durante estos cuatro años, Bal ha observado un distanciamiento con los afiliados, simpatizantes y votantes de Cs, ha criticado identificación de esta formación como «un partido de derecha» y reivindicado el centro como el lugar natural donde agrupar al electorado tanto de centro-derecha como de centro-izquierda.

«La gente ya no nos ve como útiles. Primero hay que reilusionar al afiliado y luego contagiar al votante» para recuperar el terreno perdido y, en caso de llegar a ser necesarios para alcanzar acuerdos de gobierno en las instituciones, firmar pactos políticos «que generen bienestar», dijo.

Bal busca en CyL apoyos para ganar la batalla interna en Cs a Arrimadas
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