miércoles. 08.02.2023

león

Aunque nuestra tierra sea abundante en güestes y reñuberos, en brujas y cuélebres, nada mejor que escoger el caso de la cabra de San Bartolomé de Rueda para adentrarnos en el oscuro mundo del

, de ese «otro León» que vive al lado del convencional y diurno. Sólo recordar el llanto desgarrado de esta cabra, su berrar inconsolable que puede oírse, de noche, siempre antes de que rompa el día, en los montes que se extienden entre Garfín y San Bartolomé (San Bartolo) basta para poner los pelos de punta a los habitantes de la comarca, pues muchos de ellos han podido oír personalmente el tenebroso «beeee». El caso, según cuentan en la zona y se narraba en las concurridas

de estos pueblos del Riacho de Nava, se remonta a principios del siglo XX, cuando un señor que tenía un gran rebaño guardado en una corraliza en mitad del monte contrató a un perezoso pastor para cuidarlo. Pero éste lo desatendía, no lo sacaba cuando lo tenía que sacar... hasta que el amo lo pilló un día durmiendo bajo un roble en vez de trabajando, con lo que le echó una bronca descomunal.

Pocos días después una gran columna de humo pudo verse desde toda la contorna. ¿Ardía el monte? No. Ardía el corral entero con todas las cabras dentro, en un estremecedor guirigay de balidos y berridos. ¿Fue el pastor el que lo incendió, en venganza por la regañina? Nunca se supo, aunque hay quien asegura que murió justo un año después, presa de terribles dolores y con la cara ennegrecida... Después de aquello, de noche, y especialmente a la luna llena, «llora la cabrina», que dicen los paisanos. Terrible sonido que sale de unas ruinas que aún hoy muestran los restos del incendio. Varios lo han oído. Y no se les olvidará jamás. Dicen.

La aterradora cabra de San Bartolo
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