miércoles. 10.08.2022

Campaña sobre campaña... y sobre campaña una, asómate a la ventana, verás venderte la Luna... Qué bien, promesas al gratén, los candidatos fríen mentiras de sartén... (villancico electoral, vienen torras, música interminable de grandes almacenes, manda la mercadotecnia política).

La política imita a la religión y el político a los curas (los dos adoctrinan, nos recordaba ayer Raúl del Pozo)... ¿no se cree el político un intermediario sacerdotal entre el pueblo y el dios-estado?... ¿no suenan idénticas las peroratas de un púlpito y las de un ambón de mitin, mismas inflexiones, misma altivoz y altivez, mismo brazo gesticulante?... ¿dónde, si no en la iglesia, tuvieron estos políticos su única escuela de oratoria, lo mismo que el pueblo tuvo en la música parroquial su único conservatorio?... pero la antropología demuestra que la religión imitó a la política al estar muy claro que fue el hombre quien creó a los dioses a su imagen y semejanza y no al revés como se supone... porque así, creando un dios que les designara directamente, los reyes se hacían perpetuos y divinos, casta celestial... ¿no era dios un emperador romano exigiendo culto latréutico a sacerdotisas, arúspices o un pueblo que le adoraba al darle de comulgar pan y circo?...

Si las religiones tienen templos magníficos y basílicas, la política le imita con grandes estadios y edificios fastuosos, digamos catedrales laicas. Y cuando actúan ahí, adoptan idénticas liuturgias y ritos: los ungidos, en alto presbiterio revestidos de buen trapo y autoridad... y abajo, el pueblo llano en banco corrido, calladito, solo aplaudiendo cuando hay que decir amén. Amén.

De aquí al 28-M nos esperan «misas» por un tubo, coros parroquiales en perpetuo pasacalles, himnos, sermones incendiarios pidiendo nuestra conversión y amenazando con las penas del infierno que traen los otros. Al menos en las misas solo hay una homilía, pero en los mítines son cuatro, seis... multiplicándose los fraygerundios de corbata en la misma proporción que hay párrocos zotes... (y que Dios nos coja campañeados... campaña sobre campaña).

Igual que el clero
Comentarios