martes. 16.08.2022

Querido Saravia, así son las cosas, ¿qué pensabas?... a estas gentes (instituciones públicas o fundaciones bancarias) les interesa bien poco la cultura, esa cosa a la que se inclina la gente «de la cáscara amarga» o esa otra de hábitos raros que prefiere callar ante un libro que vocear en una grada o un mitin, esa gente que muy probablemente (sospechan ellos) jamás les votaría... por eso es lógico que pasen de daros al club de poesía Leteo esos miserables y mínimos euros que os permitirían pervivir con el premio internacional que instituísteis y que ha logrado que vinieran a León gentes de nombre y eco que de otro modo jamás habrían acudido a esta ciudad ni por el forro de una guía de viajes que hubiera caído en sus manos (y no te digo porque les hubiera seducido un anuncio en el metro madrileño)... pero aquí estuvieron, aquí se sintieron entendidos, atendidos y queridos... y de aquí se fueron seguramente hablando o escribiendo en algún momento de un lugar que les acogió y honró... y así el nombre de León tuvo ecos insospechados por esos mundos dejando un rastro en la memoria de algunos que quizá se sientan tentados un día a seguirlo porque lo señalaron voces autorizadas y almas sensibles: Fernando Arrabal, Paul Auster, Houllebecq, Amis, Gelman, Vila Matas, Ivo, di Luca, Nothomb, Banville... y pregúntale a esa gente que os deniega esa ridícula limosna no ya si ha leído algo de ellos (ni me lo imagino), sino si le suenan de algo esos nombres (no es probable, no insistas)... quizá tengas ahí una respuesta para explicarte el puño cerrado de esta cofradía cazurra y su silencio paleto y avaro... creo que creen que con el ilustre fardel de escritores locales nos damos por colmados y, como son de casa, sólo hay que darles una palmadita... y ni les leen, quita allá, con el calor que da eso... ponles un odioso ejemplo: los catalanes invitan sin cesar y seducen a escritores, cineastas... después sale Barcelona en libros o pelis que ven todos y hoy es el principal destino turístico de España... pero esto es León, aunque lo que asfixia el alma es ver que aquí se vota al que se mea en los libros.

¿Leteo, caput?
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