lunes 26.08.2019

Mejor callado

Mal vas si metes en la jaula una alpargata y esperas que cante.

Con esta entradilla llegó al café hace días Octavito; traía ganas de meterme las cabras en el corral con un periódico atrasado y un artículo, «El periodismo es una profesión, no un oficio ni un hobby», y su firma, Pedro Lechuga Mallo... y me dice ¿tú eres «vieja gloria» o «dinosaurio del pleistoceno periodístico»?, porque así tilda aquí este rapaz a los que, por sobrados méritos, ha venido reconociendo con carnet de periodista la Federación de Asociaciones de la Prensa, la entidad periodística de más historia y crédito en este país a la que el firmante despacha motejándola de apolillada y viejuna. Y lo hace como presidente de una asociación provincial de periodistas (integrada en la propia FAPE), una especie de colegio profesional para solo titulados, que de eso va el artículo: exigir que únicamente puedan contratarse como periodistas a titulados/graduados en Periodismo/Ciencias Audivisuales. Tacatá y to pa mí.

Peláez, que conoce al firmante, entró tajante al quite: ¡pero si este tipo ni siquiera es periodista!; lo es cien veces más su padre sin título alguno y décadas de corresponsal, pero él no lo es, que se sepa. Será licenciado, titulado o graduado en periodismo, lo que quiera, pero ser periodista es algo muy distinto y solo lo es quien ejerce periodismo en medios de comunicación (¿es lo mismo licenciado en Derecho que abogado?). Periodismo es «contar a la gente lo que le pasa a la gente»... y no es su caso al ser empleado en gabinete de prensa de empresa privada, el antiperiodismo, lo que abomina el buen profesional, pues el fin de gabinetes es ocultar lo inconveniente a los intereses de su entidad y exagerar lo demás, pura propaganda, no periodismo, nada que ver, pues, con la verdad. ¿Y la publicidad que manejan como fondo de reptiles en pago a afines penalizando al resto?... ¿Habrá que recordarle que «el periodismo es algo demasiado serio e importante como para dejarlo solo en manos de periodistas»?... pues mejor callado, Lechuga, y ahórrese el rebuzno creyéndolo relincho de corcel, concluyó Peláez.

Mejor callado
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