miércoles. 01.02.2023
ANIVERSARIO

Un artista BIC leonés olvidado

Este año se celebra el centenario del nacimiento del pintor Fernández Argüelles

En Galicia una calle lleva su nombre, mientras en León es prácticamente desconocido. Julio Antonio Fernández Argüelles nació en Astorga hace un siglo. Falleció en 2002 de un infarto, dejando un gran legado artístico. Como presidente de la Real Academia de Bellas Artes de Galicia auspició la candidatura de Lugo como Patrimonio de la Humanidad.

La colección Abanca, declarada Bien de Interés Cultural (BIC), preserva entre sus fondos varios cuadros. del artista maragato.

Hijo de un gallego y una asturiana, Fernández Argüelles nunca olvidó Astorga, donde nació en 1923, aunque con solo dos años se trasladó a vivir a León. Sin embargo, la familia siguió pasando muchos veranos en su finca en la ciudad maragata.

En la capital leonesa estudió en los colegios de los maristas y los agustinos, donde la relación de amistad que su padre mantenía con el pintor Demetrio Montesenín —toda una eminencia en aquella época— le introdujo en el ambiente artístico. Realizó su primera exposición en León en 1949. Posteriormente, se trasladó a Madrid para cursar estudios de Náutica, donde, además, tomó lecciones de pintura en el Casón del Buen Retiro. Le apasionaba el mar y durante más de veinte años ejerció como marino mercante, mientras pintaba incansablemente en su tiempo libre.

En 1951, se casó con la gallega María Blanca Lobato, con la que tendría cinco hijos, y se instaló definitivamente en La Coruña. Su hija Coco Argüelles también ha seguido los pasos artísticos de su padre. Julio Fernández Argüelles figura en el callejero del municipio coruñes de Culleredo, concejo donde un premio de pintura rápida lleva el nombre del pintor leonés. En 1961 Fernández Argüelles aprobó las oposiciones como catedrático de la Escuela de Náutica —actual Escuela Superior de Marina—, donde acabaría siendo director durante siete años.

Nombrado primero miembro numerario de la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora del Rosario en 1976, en 1988 es elegido presidente por unanimidad. Durante su mandato, promovió las candidaturas de la muralla de Lugo y la torre de Hércules a Patrimonio de la Humanidad. Cuando se jubiló decidió volcarse en la pintura. Sus exposiciones se suceden en Galicia, en Madrid y en numerosas ciudades de España; también, en Astorga.

Sus obras están hoy en colecciones privadas y en el Museo de Galicia, en el Museo de los Caminos de Astorga, en el Vaticano y en la colección Abanca, una de las más importantes del país. Como dato curioso, es autor de un retrato de la reina Sofía de estilo velazqueño. En 2016, la diócesis de Astorga cedió para la exposición de Las Edades del Hombre en Toro una obra de Fernández Argüelles; en concreto, la pintura titulada A nena, un óleo sobre tabla, que se conserva en el Museo de los Caminos.

El artista leonés no solo pintó paisajes, sobre todo marineros, sino también bodegones y retratos, y realizó numerosas esculturas. «Ser maragato, imprime carácter. Lo llevo en el alma. Me gustaría exponer en Astorga, para que mis paisanos conozcan mi obra», aseguraba en una entrevista a este periódico en 1982. En Galicia —explicaba— «me conocen como el pintor del mar». «Mi vocación data de niño. Hice mi primera exposición a los dieciséis años en la Diputación de León. Desde entonces, no he dejado de pintar. He hecho miles de cuadros». «Mi pintura es figurativa, en términos generales. Es expresionista, sobre todo, cuando quiero reflejar el dram

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