Diario de León

Cobra fuerza la idea de dejar al aire e incluso reconstruir los cubos de Carreras

Debate en la Muralla. La obra de peatonalización de la calle Carreras que tapa los cubos de la Muralla romana, que hoy examina Patrimonio, no convence. Cunden las voces a favor de mantener los restos a la vista y/o su reconstrucción volumétrica.

Vista del perfil de los cubos aparecidos e nla excavación arqueológica con una máquina circulando. DL

Vista del perfil de los cubos aparecidos e nla excavación arqueológica con una máquina circulando. DL

León

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La Comisión Territorial de Patrimonio de la Junta de Castilla y León tiene la última palabra sobre los restos arqueológicos de siete cubos de la Muralla romana aparecidos en la calle Carreras. En la calle, cunden las voces que se muestran contrarias a la idea que plantea el Ayuntamiento de León de enterrar estos restos y marcar su perfil sobre el pavimento con una estructura metálica, en una obra valorada en 57.241 euros.

«¿Quitamos el tráfico para tapar los restos de los cubos?», se pregunta Juan Carlos Ponga Mayo. Para este investigador del patrimonio histórico leonés lo importante de ganar este espacio ubano a los coches que provocaron el derribo de los cubos a principios del siglo XX es «recuperar la imagen de la Muralla»,

Ponga se muestra partidario de la reconstrucción volumétrica por encima de la conservación a la vista de los restos que han salido a la luz tras la excavación arqueológica realizada por Fernando Muñoz en los últimos meses, aunque apostilla que «es mejor que se vea la parte original de la Muralla».

«Si no van a reconstruir nada tienen que dejarlos a la vista», insiste. Defensor de una reconstrucción que se distinga de las partes antiguas, recuerda que la Muralla ha sido ‘refundada’ en diversas épocas, como fue el caso tras la Guerra de la Indepedencia.

Rocío Fernández Ordás, doctora en Arqueología con una tesis que descarta la factura romana de la Muralla de cubos y la atribuye a época medieval, y en concreto a la regencia de la reina Elvira durante la infancia de Alfonso V, es tajante: «No deben enterrarse. ¿A quién se le ocurre querer enterrar esos cubos?». Solo se le ocurre una respuesta: «A quienes llevan veinte años diciendo que son romanos y ahora saben que son medievales porque en León hemos abierto un melón que posiblemente cambie la edad de las murallas de todo el noroeste», sostiene.

Para Ordás, los restos de los cubos hallados son «la prueba fehaciente de que no hay zarpas de grandes sillares romanos. Para esta experta en la Muralla, también historiadora, «es muy importante tener cuantos más restos romanos y medievales visibles, mejor. Eso es dinero. Es turismo y facilita la candidatura de León Patrimonio de la Humanidad. Enterrarlos sería el error definitivo después de muchos».

Más cauto sobre la conservación visual se muestra el profesor Ángel Morillo, que imparte el grado de Arqueología de la Universidad Complutense de Madrid y ha realizado diversas publicaciones sobre el amurallamiento romano de la León. «Dejar los restos tal cual a la vista siempre plantea problemas de conservación y exhibición». Es más partidario de la reconstrucción volumétrica, pero depende del gusto y el presupuesto. Morilla alega que ha seguido la excavación de lejos y no conoce el tema en profundidad.

Por su parte, Luis Grau, director del Museo de León, ve «viable y recomendable conservar a la vista lo aparecido (debidamente consolidado) en un nivel inferior, precisamente el de lo histórico». «Marcar en el pavimento vuelve a cercenar la Muralla de cierta manera», alega. Licenciado en Historia del Arte y Arqueología descarta la reconstrucción volumétrica como una idea acertada. «Sería un pegote», señala. Lo que se hizo en el pasado al respecto ya no tiene remedio, concluye.

La reconstrucción de los cubos es imprescindible para el arquitecto Ovidio Prieto Martínez: . «Lo demás son chorradas». El redactor del Plan Director de la Muralla, Melquiades Ranilla, ya manifestó a este periódico su postura en el reportaje publicado ayer: «Sería bueno recuperar los hallazgos encontrados en las últimas excavaciones realizadas, (precisamente para reencontrarnos con lo que queda) e intentar integrarlos en la nueva concreción formal de la calle y así poder completar esa visión continua de la muralla».

Consciente de que intervenir en el patrimonio es «muy difícil», ve «posible recuperar los volúmenes de las torres, teniendo en cuenta los criterios de restauración contenidos, por ejemplo, en el Plan Director, que emanan de los tratados y cartas internacionales más importantes».

Una opinión parecida plantea el profesor de Historia del Arte de la Universidad de León, Emilio Morais, «Esos restos tienen que quedar a la vista. Son un testimonio de la historia más antigua y más reciente», aseguró a Diario de León.

El que fue concejal de Patrimonio del Ayuntamiento de León, Alejandro Valderas, es una de las voces consultadas por este periódico que plantea dudas sobre la reconstrucción y conservación a la vista de los restos. «No conozco el proyecto. Es posible que dejarlos al aire obligue a bajar la cota de la calle y eso afectaría a las infraestructuras que hay enterradas en Carreras y Los Cubos»,

En su opinión el tema hay que valorarlo desde el punto de vista económico. «Era del Moro, por diversas razones, ya ha disparado su coste previsto. Antes de proponer nada, habría que valorarlo», insiste. La decisión sobre el futuro de estos restos de la Muralla de cubos de León se toma hoy, curiosamente, en Posada de Valdeón, en la Comisión de Patrimonio que preside la delegada territorial de la Junta, Ester Muñoz.

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