lunes. 28.11.2022
Entrevista | eduardo soutullo | compositor

«Con esta crisis profunda, ninguna labor creativa tiene ya futuro»

-The other face of the wind-, la segunda parte de la trilogía ideada por el compositor contemporáneo Eduardo Soutullo, se estrenará a nivel mundial hoy en el Auditorio Ciudad de León merced al conciert
El compositor gallego Eduardo Soutullo asistirá hoy al estreno de su nueva obra en el Auditorio.

La Joven Orquesta Nacional de España concluye esta noche en el Auditorio, a partir de las 20.30 horas, su pequeña pero intensa estancia en León donde estrenará The other face of the wind , el concierto para clarinete y orquesta de Eduardo Soutullo. El compositor gallego llegó a la capital el pasado domingo para intercambiar impresiones con quienes ostentan el privilegio y la responsabilidad de dar, por primera vez, vida a su obra.

-¿Qué siente cuando ve a una orquesta interpretar sus creaciones?

-El director de cine Stanley Kubrick decía que ver o escuchar la obra terminada es una satisfacción tan grande que uno se olvida de todos los sinsabores por los que se ha tenido que pasar para sacarla adelante.

-¿Componer obras contemporáneas tiene futuro?

-Con la crisis económica que estamos viviendo podría decirse que ninguna labor creativa tiene ya futuro, no sólo la música. Aunque estoy convencido que cualquier otra época anterior fue peor. Tener hoy en España casi treinta orquestas sinfónicas que toquen música de compositores españoles vivos es un lujo con el que ni el mismísimo Mozart podía soñar.

-¿Cómo valora su experiencia de estos días con la Jonde?

-Excelente. La Jonde es uno de los mejores -campamentos de trabajo- en el que un compositor puede desarrollar su labor.

-Para la ciudad de León es importante acoger el estreno mundial de su nueva obra. ¿Qué supone para usted?

-El concierto para clarinete y orquesta The other face of the wind es fruto de un encargo de la Fundación Autor y la Aeos (Asociación Española de Orquestas Sinfónicas) a propuesta de la Jonde. A José Luis Turina, su director artístico, le pareció un proyecto estupendo cuando el solista José Luis Estellés y yo se lo propusimos. Tras el estreno en León se hará una segunda interpretación el próximo 1 de agosto en el Auditorio de San Lorenzo de El Escorial. Y no es arriesgado aventurar que esta obra tendrá más interpretaciones al tener como carta de presentación a uno de los solistas de clarinete de mayor presencia internacional como es Estellés, a quien está dedicada la obra.

-¿Y para cuándo la tercera parte de esta trilogía?

-Esa tercera parte sería un «concierto para violonchelo y orquesta», aún en proyecto, a la espera de que alguna entidad se haga cargo del encargo.

-¿Es complicado que una institución encargue una obra?

-Volvemos a lo de antes. La crisis económica no ayuda, pero como ya sabrá, pagar al compositor por la creación de una obra no es nada comparado con otras partidas presupuestarias que tienen las orquestas sinfónicas.

-¿Interesa la música clásica en España?

-Nunca va a tener tanto seguimiento como la música emitida por las cadenas de radio comerciales. Pero gran parte de los auditorios que programan música clásica siguen manteniendo su público. Y la audiencia de Radio Clásica también sigue viva.

-¿En qué se diferencian sus partituras de las clásicas?

-En la misma medida en que se diferencian un retrato pintado por Francis Bacon y uno hecho por Velázquez. Bacon utiliza un lenguaje personal y moderno al que, sin embargo, incorpora elementos de la pintura clásica, es decir, no es abstracción cien por cien.

-¿Cuánto tiempo le lleva hacer una?

-Depende de la duración y el número de músicos que vayan a intervenir. Esta que se estrena el León me ha llevado seis meses. Sin embargo, la obra que se estrenará en septiembre en el próximo Festival de Música de Alicante ha supuesto menos tiempo al ser de plantilla más reducida, sólo trece instrumentos.

-¿Quiénes son sus referentes musicales?

-Muchos y variados. Sólo citaré algunos: aparte de todos los clásicos, del XX y el XXI citaré a Stravinsy, Messiaen, Takemitsu, Magnus Lindberg, Marc André Dalvabie y españoles como todos los de la generación de David del Puerto, Jesús Torres, Jesús Rueda o César Camarero, entre otros. Como oyente también me interesa desde la música étnica hasta el rock progresivo de Kim Crimson, Pink Floyd, etc.

-¿Ha hecho algún trabajo para el cine o la televisión?

-He creado la banda sonora de varios cortometrajes. Pero el número de largometrajes que se producen en España y que demanden música sinfónica es muy reducido. Es otra de las cosas que tengo pendientes.

-¿Qué debe hacer un compositor para ser reconocido nacional e internacionalmente?

-Para ser programado a nivel internacional digamos que se exige haber ganado varios premios internacionales. Ojalá esto no fuese así, pero el caso es que ocurre lo mismo que en el mundo del cine.

-¿Qué género le falta por tocar?

-La ópera. He escrito para prácticamente todos los géneros: música de cámara, sinfónica...

-Por cierto. ¿Cómo se hizo compositor?

-Desde que inicié mis estudios musicales tuve claro que necesitaba crear mi propia música. Con interpretar la de otros no me llegaba.

«Con esta crisis profunda, ninguna labor creativa tiene ya futuro»
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