viernes 10.04.2020
Arte

El ‘Da Vinci leonés’ espera al mejor postor

'La anunciación', obra del Maestro de Palanquinos, sale hoy a subasta. El artista, contemporáneo de Da Vinci, trabajó en la Catedral de León y llevó a cabo numerosos retablos, muchos de ellos ‘troceados’ y hoy en museos de Estados Unidos.
La tabla ‘La Anunciación’ que hoy sale a subasta tras pertenecer a una familia catalana desde los años cincuenta. BALCUS
La tabla ‘La Anunciación’ que hoy sale a subasta tras pertenecer a una familia catalana desde los años cincuenta. BALCUS

La casa Balclis subasta hoy una obra del Maestro de Palanquinos. Se trata de La Anunciación , un óleo sobre tabla de 108,3 x 98,5 centímetros que tiene algunos desperfectos y repintes. La firma barcelonesa, que ignora de qué retablo procede esta tabla, iniciará la puja en 35.000 euros. Fuentes de Balclis desvelan que La Anunciación pertenece a una colección particular. Esta pintura del Maestro de Palanquinos lleva en poder de una familia catalana al menos desde los años 50.

Hace tres años el artista leonés fue la gran sorpresa en una subasta organizada por la firma sevillana Isbilya, donde la ‘estrella’ era la Pareja de retratos de los Condes de Peñaflorida, de Claudio Coello. Sin embargo, La Piedad, del artista leonés, con un precio de salida de 27.000 euros alcanzó los 75.000 (90.750 euros sumando comisión e impuestos).

El artista leonés está en museos como el Metropolitan y la Hispanic Society de Nueva York, el Isabella Gardner Museum y el Museum of Fine Arts de Boston, la Harvard University of Boston y el Philadelphia Museum of Art.

Los retablos del Maestro de Palanquinos, desmantelados, troceados y vendidos en la primera mitad del siglo XX para decorar grandes mansiones de la época, afloran desde hace una década en las casas de subastas. El pintor, que jamás firmó sus obras, como era habitual en el Renacimiento, salió del anonimato cinco siglos después de su muerte. En 1998 Javier González Santos desvelaba la identidad del escurridizo Maestro de Palanquinos: Pedro de Mayorga, un artista leonés que realizó las pinturas del primer retablo mayor que tuvo la catedral de Oviedo. Fue el investigador Gómez Moreno quien bautizó en 1908 como Maestro de Palanquinos al autor de seis tablas que se encontraban en la parroquia de esta localidad, y que desde 1904 están integradas en el retablo mayor de la Catedral de León junto a otras de Nicolás Francés.

El Maestro de Palanquinos fue uno de los grandes seguidores de la escuela flamenca del siglo XVI y realizó gran número de obras para templos de León y Palencia. En su volumen sobre el arte flamenco en el noroeste de España, Chandler Rathfon Post adscribió al Maestro de Palanquinos dentro de la escuela de Fernando Gallego, por la poderosa naturaleza de los rostros, la similitud de los drapeados y las proporciones alargadas de las figuras. Tal vez, como se ha dicho también del Greco, el Maestro de Palanquinos tenía un defecto en el cristalino (astigmatismo), de ahí que ‘estirase’ a los personajes.

De los pinceles de Pedro de Mayorga son, entre otros, el retablo mayor de la iglesia de San Juan Bautista, en Villalón de Campos, los retablos de la iglesia de Santa Marina (antigua colección Masaveu) y varias tablas que hoy preserva el Museo del Prado. Entre las señas de identidad del Maestro de Palanquinos: sus personajes tienen ojos con forma de óvalo acusado y las manos con dedos exageradamente largos.

El ‘Da Vinci leonés’ espera al mejor postor