martes 15.10.2019
CINE

Esto no es ninguna payasada

Joker no es una película de superhéroes. De hecho, tiene poco o nada que ver con las películas que hemos visto provenientes del mundo del cómic. Si el personaje tuviera otro nombre y la familia Wayne tuviera otro apellido, seguiríamos viendo la misma película… la misma extraordinaria película. Hacía tiempo que no veía una historia tan adulta, provocadora y emotiva. Emotiva en el mejor sentido que puede tener el arte, el de provocar emociones diferentes y removernos algo en nuestro acomodado y rutinario interior de casa-trabajo-ocio. Joker nos habla de sentir lástima, pena, indignación, ira, odio, venganza… si esto no es un manifiesto revolucionario, poco le falta. Y no lo digo por el discurso anarquista que algunos parecen temer, presuponiendo que el público se identificará con el enfermo mental y será manipulado como toda masa aborregada en dificultades. No, la revolución de Todd Phillips es rendir homenaje al cine de los 70 y al nuevo Hollywood, de Scorsese a Friedkin, y regalarnos una película que hace pensar, que intranquiliza, que no tiene buenos y que no tiene final (Taxi Driver y El exorcista, sí, pero también Alguien voló sobre el nido del cuco, Carrie o muchas otras). Decía Phillips (Resacón en Las Vegas) que ya no podía hacer comedia por los «ofendiditos» de guardia y decidió dar la vuelta al género superheroico. A ver si ahora se ríen o se les congela la hipocresía. El descenso a los infiernos del protagonista se podría imaginar con muchos actores, pero el trabajo de Joaquin Phoenix (Óscar garantizado) es hipnótico y aterrador por lo verosímil. No es solo la risa, sino los movimientos, la forma de correr o el baile (impresionante ese chelo que grita en la banda sonora). Mayúscula película de terror con lecturas sociales y políticas. Ah, y Robert de Niro. Y Frank Sinatra. Send in the clowns…
Fotograma donde aparece el actor Joaquin Phoenix como Arthur Fleck. NIKO TAVERNESE
Fotograma donde aparece el actor Joaquin Phoenix como Arthur Fleck. NIKO TAVERNESE
Esto no es ninguna payasada