jueves 21/1/21
Patrimonio

La herencia que no pudo salvar la iglesia de Valdavida

El retablo de la iglesia de Valdavida se desmontó ‘in extremis’ en 2015. Antes de recolocarlo hay que evitar que el presbiterio se hunda. Responsables de la diócesis quieren resolver el caso en septiembre. La herencia para este templo que dejó una vecina está ‘perdida’.
Momento en que fue desmontado el retablo de la iglesia de Valdavida para su restauración en León. DL
Momento en que fue desmontado el retablo de la iglesia de Valdavida para su restauración en León. DL

Los vecinos evitaron la catástrofe. Gracias a su empeño, el retablo de la iglesia de Valdavida se desmontó ‘in extremis’ hace cinco años. Desde entonces, el altar plateresco y las tallas de Valdavida están el Taller de Restauración de la Diócesis, ubicado en el Seminario Mayor. Su responsable, Máximo Gómez Rascón, confirma que sufría múltiples patologías y que la carcoma lo había dejado prácticamente hueco.

La humedad, los repintes, las termitas y el abandono a punto estuvieron de fulminar un altar dedicado a San Julián y Santa Basilisa, que el historiador Ramón Pérez considera de la llamada Escuela de León —que trabajó, por ejemplo, en San Marcos—; mientras Gómez Moreno, en cambio, lo atribuyó en su día a la escuela de Esteban Jordán.

El presupuesto, superior a 90.000 euros y procedente de subvenciones de la Diputación y el Obispado, así como de las cuestaciones organizadas por los vecinos, no han sido suficientes, por eso, según Rascón, han tenido que repararlo como han podido «en ratos libres».

El regreso
El retablo está casi restaurado, tras cinco años, y en septiembre se reparará el presbiterio

«Ha quedado espectacular», dice. Solo quedan pendientes de recuperar dos tablas. «Es la obra más compleja que ha pasado por el taller, y hemos restaurado decenas de retablos», confiesa Rascón, responsable de Patrimonio de la diócesis. Pero el de Valdavida, cuyo principal valor reside en los relieves —que son «preciosos», según Rascón— no podrá recolocarse de manera inmediata en la iglesia. Primero es preciso rehabilitar el presbiterio, que amenaza con venirse abajo.

Pedro Puente, vicario de Asuntos Económicos y Sociales de la diócesis, afirma que esta obra está prevista y que se hará en septiembre.

Hace tres años, un notario de Tarragona comunicaba a la parroquia de Valdavida que María Carmen Tejerina Fernández, nacida en 1932 en Medina de Rioseco y vecina de Barcelona, le dejaba en su testamento varios bienes. En concreto, tres pisos en Barcelona, Benicássim y Marbella y dinero en una cuenta en la Caixa. Esta mecenas, soltera y sin herederos forzosos, estipulaba como condiciones que la venta de los inmuebles se aplicara en la construcción de una capilla y en encargar varios murales que representases a san Pedro en el lago Tiberíades en la iglesia de Valdavida. El testamento, según Rascón, se ha perdido, porque las condiciones eran inasumibles. Resulta paradójico, cuando hay grietas en la espadaña, un artesonado que se cae a pedazos y zonas ruinosas que le valieron ingresar en la Lista de Roja de Hispania Nostra en 2013.

La iglesia de Valdavida es la única de las nueve que integran la Ruta del Plateresco, en el curso del río Cea, que no tiene nada que mostrar.

Este templo fue construido en el siglo XIII, aunque la espadaña fue reedificada en el siglo XVIII, como consecuencia de los desperfectos que sufrió por el terremoto de Lisboa de 1755.

La herencia que no pudo salvar la iglesia de Valdavida
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