martes 7/12/21
CULTURA

León suena en el mayor archivo de la tradición oral

Digitalizan y suben a Internet los 17.400 temas recogidos por el musicólogo Alan Lomax en todos los continentes
Vendedora de patatas en Val de San Lorenzo. ESTATE OF ALAN LOMAX

e. gancedo | león

Alan Lomax fue algo así como el Orson Welles del folclore. Un auténtico coloso de la música tradicional que recorrió el mundo entero, grabadora a cuestas —no eran precisamente portátiles, de aquella—, a la caza de temas que venían circulando de generación en generación desde tiempos antiquísimos y rescatando para la posteridad algunos que nunca más volverían a surgir de una garganta humana. Desde el profundo blues del delta del Mississippi a los cantos de las kasbas marroquíes, desde el enérgico folk de las tabernas irlandesas a los romances ibéricos de hondura medieval, el norteamericano grabó canciones en plazas, callejones, lavaderos, cocinas... y hasta en la cárcel.

Ahora, la asociación cultural Equity acaba de colgar en la red 17.400 grabaciones del archivo de Lomax (1915-2002), todo un tesoro para los estudiosos y aficionados a lo que ahora llaman músicas de raíz. Lomax, que además del mayor recopilador de canciones populares del siglo XX fue también intérprete, promotor de bandas y el gran impulsor del renacimiento del folk anglosajón de los años cincuenta y sesenta, se había empeñado, cierto día, en acudir a la verdadera raíz de la música.

Y en ese tesoro también está representado León. Lomax viajó por toda España entre 1952 y 1953, y fue en julio de ese primer año, en un festival de Palma de Mallorca, donde coincidió con el grupo de bailes de Val de San Lorenzo. Se debiera al arcaico tipo de música o a la singular indumentaria maragata, o a ambos elementos juntos, el caso es que poco después estaba en Astorga.

Grabó en el Val, en Castrillo de los Polvazares, en Santa Catalina de Somoza (donde conoció al mítico Aquilino Pastor) y en Villalibre de Somoza: alboradas, rondas, bailes corridos, romances como La peregrina o La bastarda y el segador (éste a cargo de un singular coro de hombres), boleras, jotas... cerca de 60 grabaciones —a veces en cada una de ellas hay varios temas— que pueden consultarse en la dirección http://research.culturalequity.org/rc-b2/home-audio.jsp y que se completan con registros de Lumajo, en Laciana, algunos en leonés y a golpe del icónico pandero cuadrado.

«Lomax describió con bastante detalle y admiración a Aquilino Pastor, que tenía 63 años cuando lo conoció, y se fijó, en parte a causa de su compañera Jeannette Bell, que estuvo a su lado en ese viaje, la ropa maragata —cuenta al Diario de León Judith Cohen, activa colaboradora del musicólogo—. Apuntó muchas costumbres relacionadas con la boda, reflexionó en torno a los orígenes de los maragatos y, en general, mantenía que la musica de esta zona revestía un enorme interés».

Maragatos en la BBC

Otro detalle curioso lo aporta el tamboritero David Andrés, cicerone de Cohen en otra incursión folclórica por la Maragatería pero ésta más reciente, en 2012. Las grabaciones que Alan Lomax hizo en la comarca reportaron ciertas ganancias a los vecinos participantes dado que recibieron derechos de autor por la emisión de sus cantares a través de la radio de la BBC británica, «algo que a la famosa Dolores Fernández Geijo, que atravesaba entonces un mal momento económico, le vino muy bien —relata—: le llegaron de Londres 2.000 pesetas».

Con su enorme grabador de acetatos y su cámara Leica —y la Guardia Civil siguiéndole los pasos, pensaban que podía tratarse de un espía norteamericano—, Alan Lomax se llevó de este país 75 horas de grabaciones y catorce discos. Pero debió llevarse algo más, porque dejó escrito lo siguiente: «Un folclorista encuentra en España algo más que música: encuentra amigos para toda la vida y renueva su confianza en la humanidad».

 Carolina y Antonia Geijo, tía y madre de la recordada Dolores Fernández Geijo.

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