viernes 7/5/21
Siglos de abandono y unas obras ‘gafadas’

La maldición de Marialba de la Ribera

La construcción del museo que pondrá a salvo los restos de la basílica paleocristiana de Marialba de la Ribera no solo ha sufrido retrasos por la pandemia, sino que ahora la empresa adjudicataria las ha dejado ‘colgadas’. Será necesario volver a sacar a concurso público un edificio que tenía previsto abrir sus puertas en junio.
Así han quedado las obras después de que la empresa haya renunciado a seguir los trabajos. MARCIANO PÉREZ

Una maldición parece pesar sobre Marialba de la Ribera. Los restos de la basílica paleocristiana más antigua de Europa junto a la de San Juan de Letrán (ambas del siglo IV) estuvieron siglos abandonados. En las últimas décadas solo la asociación Promonumenta mantuvo las ruinas limpias de maleza. Las sucesivas excavaciones, lejos de resolver la historia de este asentamiento, no han hecho más que desconcertar a los expertos. Cuando, finalmente, la Diputación y el Ministerio de Cultura decidían rescatar este enclave único, llegó la pandemia y, por si fuera poco, la empresa de Murcia que estaba levantando el museo que protegerá en su interior los vestigios, ha ‘dimitido’ y dejado la obra colgada. Hay que volver a empezar.

La construcción del edificio retornará a la plataforma de contratación del Estado. Han quedado pendiente de ejecutar gran parte de la obra. Las previsiones de abrir el museo en junio se han ido al traste. El alcalde de Villaturiel, Valentín Martínez, confiesa abiertamente estar «desolado».

Al menos los restos de la basílica están ya prácticamente bajo techo —salvo algunos huecos—. De momento, el edificio parece una nave industrial. Nada que ver con el diseño final del museo que ha proyectado el arquitecto Melquíades Ranilla, autor también del Plan Director de la muralla de León. La recuperación de la basílica martirial de Marialba —que se ha llevado a cabo en dos fases— ha supuesto una inversión inicial de 465.000 euros; y la actual —con cargo al 1,5 por ciento cultural— otros 1,8 millones. Esta fase, que ha quedado en el aire tras la retirada de la empresa de Lorca que estaba ejecutando las obras, incluye restaurar las ruinas y su musealización, así como la exhibición de objetos aparecidos n las distintas campañas de excavaciones.

Un museo que es un salvavidas

El nuevo museo, según el diseño de Ranilla, tendrá un exterior en tonos tierra, en sincronía con el paisaje. El Ayuntamiento de Villaturiel, un municipio de solo 1.947 habitantes, ha aportado el 35 por ciento del coste de un edificio absolutamente innovador en la provincia; el resto lo sufragó la Diputación, aparte de la aportación del ministerio. La Junta ha pasado de implicarse en la salvación de Marialba.

Para un municipio tan pequeño como el de Villaturiel el Museo de Marialba es cambiar el destino de la localidad. Tras años de pelear por la salvación de la basílica, es comprensible la decepción del alcalde y de los vecinos que han visto como la obra ha quedado ‘empantanada’.

La gran decepción

Si las obras hubieran seguido su curso el museo podría haber abierto en junio

El museo, que tendrá dos plantas y 1.856 metros cuadrados, ha sido concebido como ‘una piel’ protectora para los restos excavados por primera vez en 1968 por Helmut Schlunk y Theodor Hauschild, del Instituto Arqueológico Alemán, un yacimiento que sigue dando quebraderos de cabeza a historiadores y arqueólogos De formas simples, la construcción tienen una plena accesibilidad, a través de suaves rampas. Pero lo que verdaderamente define el museo es la luz natural, gracias a un techo de lucernarios. De día el edificio se hace más opaco «y es desde el interior donde el espectador se asoma a los restos como si fuera un mirador. De noche, la iluminación interior convertirá los paramentos en una membrana casi transparente», según Ranilla. Realizado en hormigón y chapa de acero perforado, deja pasar el aire y mantiene unas condiciones estables de temperatura y humedad. Las plataformas interiores permitirán contemplar los restos de la basílica desde distintas perspectivas.

La iglesia paleocristiana estará iluminada por proyectores. Concluido el edificio, las ruinas tardarán un tiempo «en acomodarse a la nueva situación. Con la muerte de los microorganismos, se paralizará su deterioro», explica el arquitecto.

La excavación realizada en 2009 por la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León —que nació en 1997 de la mano de la Junta de Castilla y León y de seis cajas de ahorro— abarcó una superficie de 2.000 metros cuadrados, donde se localizaron 237 enterramientos, con restos de 282 individuos; más de 3.400 fragmentos de cerámica y cerca de 2.500 fragmentos no cerámicos (metal, vidrio, azabache, monedas, decoración, ladrillos, tejas, piedras y fauna). La ‘lectura’ del subsuelo en un área de 8.000 metros cuadrados, mediante georradar, descubrió la existencia de grandes construcciones, a unos 200 metros al norte de la basílica, que llamaron la atención de los arqueólogos por la solidez y amplitud de las estructuras detectadas; todo apunta a que se trataría de edificios notables, en consonancia con la propia basílica.

Las dimensiones de este complejo urbano inédito, que se extienden más allá del perímetro de la zona declarada Bien de Interés Cultural (BIC), podrían corresponder a una ‘ciudad’ tardorromana o a un enclave militar, teniendo en cuenta que en la construcción de la basílica se reutilizaron fragmentos de tejas con el sello inconfundible de la Legio VII. Marialba, cuyo edificio principal era de planta basilical con cabecera ultrasemicircular, fue un gran centro de gobierno durante la época visigoda.

La maldición de Marialba de la Ribera
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