martes 18.02.2020
Fotografía

Memoria del León vacío

PAISAJES SIN FIGURAS. Espacios abandonados que no hace mucho estuvieron habitados. El fotógrafo José Manuel Navia ha retratado esa España vacía y vaciada. El resultado es un libro y una exposición, bajo el título ‘Alma Tierra’, que toca a León de lleno.
Escuela unitaria de Balouta en 1987, imagen incluida en el libro ‘Alma Tierra’. navia
Escuela unitaria de Balouta en 1987, imagen incluida en el libro ‘Alma Tierra’. navia

Hay imágenes que conviene verlas con perspectiva. Como la escuela de Balouta que José Manuel Navia retrató en 1987 cuando aún había niños. Esa foto forma parte de Alma Tierra, el proyecto que le encargó hace dos años Acción Cultural Española (AC/E) y que acaba de ver la luz en forma de libro, coeditado por Ediciones Anómalas, y como exposición itinerante. La primera parada ha sido la Diputación de Huesca. Probablemente, León será el próximo destino.

Durante dos años Navia (Madrid, 1957) viajó por la España despoblada. El libro, que reúne 158 fotografías —70 la exposición— , es «un alegato contra la marginación de unos españoles por parte del resto», escribe en el epílogo el periodista leonés Julio Llamazares. El 70 por ciento de las imágenes han sido tomadas en los dos últimos años, porque «me parecía interesante revisitar lugares donde ya había trabajado», explica Navia. Alma Tierra incluye fotografías de los Ancares de 1979 y 1987; del Valle del Porma, sacadas en 2012; y el paisaje desangelado que dejó el cierre de la mina La Escondida en Caboalles de Arriba (Laciana).

Ganado de Alberto Longo en Solle (valle del Porma) en 2015. navia

La España despoblada no ofrece el mismo ‘cuadro’ en los 25 lugares de ocho comunidades autónomas que integran Alma Tierra.

«La despoblación minera fue más brusca, nada que ver con la que sufrió de forma lenta e imparable desde los años sesenta la montaña oscense».

Hay imágenes desoladoras, como un viejo ventanuco rodeado por yedra o las botellas vacías de una taberna abandonada. La realidad también está en los pequeños detalles. Navia se revela contra «la mirada reduccionista que hacemos desde la ciudad. El mundo rural es una realidad tan compleja y llena de matices como la urbana». En su opinión, «no se pueden aplicar soluciones genéricas» para todas las comarcas de esta España vaciada.

 

La sangría inevitable

Navia confiesa que en Alma Tierra reivindica la variedad de paisajes y territorios, donde la gente es la protagonista, un homenaje a los que se fueron y a los que se quedaron. En los pies de foto incluye muchas sentencias y reflexiones que le han hecho en este viaje por la España ‘desangrada’. Frases lapidarias como: «Aquí, en el pueblo, es donde mejor estoy. Aquí todo me habla», que le espetó Antonia Ferrer, de un pueblo de Teruel.

No es un chauvinista de la fotografía: «No siempre una imagen vale más que mil palabras. A veces, una palabra bien dicha vale más que mil imágenes». Pero en Alma Mater palabra e imagen se complementan.

Vagonetas junto a la bocamina de La Escondida, en 2018. navia

Su anhelo es que el lector «empatice» con esta realidad del mundo rural, «que sea más consciente de que hay una cultura milenaria, una cultura campesina, que va a desaparecer».

Y es inevitable que desaparezca, pero, como dice Marc Badal en Vidas a la intemperie: «No le hemos hecho un entierro como Dios manda».

Una cultura —sostiene— «que encerraba valores que podrían sernos ahora de gran utilidad», como la solidaridad, la austeridad, que es lo más ligado a la libertad, la capacidad de vivir solos o de crear tu propia tecnología. En definitiva, «una cultura de superación y resistencia». El propio fotógrafo madrileño vive en Villatobas, un pequeño municipio de Toledo de 2.390 habitantes.

Navia tomó prestado el título de Alma Tierra de unos versos de Los Cantos, del poeta italiano Leopardi: «Ojalá con vosotros yo yaciese / y mi sangre regara esta alma tierra».

Memoria del León vacío