domingo. 27.11.2022

El meteorito de Reliegos se disputará en los tribunales

Juan Carlos Manjarrés lo vendía en internet y espera que la Justicia se lo devuelva «El Museo de Ciencias no me ha agradecido que lo salvara de la basura»
                      Imagen del meteorito de Reliegos que estaba en venta. FERNANDO ALVARADO
Imagen del meteorito de Reliegos que estaba en venta. FERNANDO ALVARADO

No da la batalla por perdida. Juan Carlos Manjarrés peleará en los tribunales para conseguir que le devuelvan un fragmento de 585 gramos del meteorito que cayó en Reliegos el día de los Santos Inocentes de 1947. Lo vendía en un portal de internet por un precio de salida de 37.500 euros, «para pagar el arreglo de la fachada de casa» y el Museo de Ciencias Naturales lo denunció al Seprona.

Manjarrés, empleado de una empresa de mudanzas de Hernani, se encontró la roca extraterrestre en 2015 en un guardamuebles cuyo contenido iba a ser arrojado a un vertedero. Hacía tiempo que había prescrito el plazo establecido en el contrato de alquiler de dicho guardamuebles, donde estaban depositados numerosos enseres pertenecientes al ingeniero Manuel Laborde Werlinden, uno de los fundadores de la Asociación Científica Aranzadi, fallecido en 1993 y uno de los encargados de estudiar el meteorito leonés. «Su mujer y sus hijas también están muertas», dice Manjarrés.

La caja del tesoro

A él le llamó la atención una pesada caja. Al abrirla vio que contenía minerales y gemas y decidió salvarla de la basura. «Durante mucho tiempo la tuve en casa sin revisar su contenido. Una tarde empecé a investigar y comprobé que una de las piedras era un meteorito».

Lo conservó durante seis años, hasta que una derrama en su comunidad de vecinos, para costear la restauración de la fachada, le animó a ponerlo en venta. El año pasado lo colgó en internet, pero nadie le ofreció el precio que pedía. Este mes hizo un nuevo intento. «Tengo dos hijos, mi mujer es peluquera y necesitamos el dinero».

Aurelio Nieto, conservador del Museo de Ciencias naturales, reconoció en el portal de internet la etiqueta de las colecciones del museo pegada en el meteorito de Reliegos y alertó a la Guardia Civil.

«Se presentaron en mi casa sin orden de registro, pero les pedí que pasaran y les entregué el meteorito. Les acompañé al cuartel y allí estuve durante cuatro horas contando la historia de cómo había llegado a mi poder».

Los agentes, según Manjarrés, guardaron el aerolito en una bolsa sellada, a la espera de que el juez determinara sobre la piedra espacial.

Sin embargo, el miércoles el general de la Guardia Civil José Berrocal escenificaba la entrega de este fragmento al director del Museo de Ciencias Naturales, Rafael Zardoya. Ahora se exhibe en una vitrina junto a otros dos también del meteorito de Reliegos que ya formaban parte de la colección del museo.

Pero la historia no está zanjada.

«Mi abogado me ha dicho que no tenía que haberles dado el meteorito sin una orden de registro». «Legalmente es mío», afirma, y cita los artículos 609 y 1.930 y siguientes del Código Civil, sobre ‘usucapión extraordinaria’, de cómo en España se puede adquirir la propiedad, el usufructo, la servidumbre... de un bien mueble o inmueble solamente con el tiempo y la posesión probada del bien en cuestión.

Dos propietarios en una etiqueta

Además, destaca que en la etiqueta de la condrita consta: 113,84 gramos (Museo de Ciencias Naturales); y 585 gramos (Andoain), M. Laborde. «Tendrán que demostrar que este fragmento estuvo en el museo. No quiero demandar a nadie, espero que la Justicia, cuando me requiera, porque estoy siendo investigado, me dé la razón».

«Quiero recuperar lo que creo que es mío», sostiene Manjarrés. «Y quiero hacerlo porque yo no tengo nada que ocultar y también porque están ensuciando el nombre de Laborde», al que acusan de un presunto delito de apropiación indebida.

Le resulta increíble que desde 1947 y hasta 1993 —fecha en que murió el ingeniero— el museo nunca le reclamara la devolución del meteorito.

Algunos expertos consideran desorbitado el precio que pedía por esta condrita. «Un gramo vale más que el oro. Soy un trabajador inculto que lo he puesto a la venta siguiendo las tasaciones que he visto en internet».

En declaraciones recogidas por la Agencia Efe, Aurelio Nieto ha asegurado que «este meteorito es una pieza única», pero «lamentablemente, a veces, estos objetos del patrimonio no son muy valorados».

El bólido que sobresaltó a los vecinos de Reliegos en 1947 y que abrió un gran socavón junto al carro de Ramira Santa Marta pesaba más de 17 kilos. Además de los fragmentos que custodia el museo madrileño otros pedazos se encuentran dispersos por los Museos de Historia Natural de Washington y Nueva York.

El meteorito de Reliegos se disputará en los tribunales
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