lunes. 05.12.2022

Onecha trae a León sus playas, plazas y catedrales

El pintor muestra toda la gama de su pintura en Bernesga.
Imagen de una pintura de la Plaza del Grano.

El pintor palentino Onecha visita una vez más la sala de arte Bernesga. Es la suya una exposición que convierte las negras paredes de la galería en un torrente de colores y belleza.

Onecha compone muchos de sus cuadros a base de planos de color que se superponen, que se entremezclan y que otorgan una gran consistencia a la obra. «A medida que vas pintando —dice— vas manifestando estas preferencia un tanto cubistas de distintas formas. Al principio era yo el que buscaba intencionadamente los planos. Con el tiempo y el oficio las cosas han cambiado y aparecen por sí solos, sin buscarlos. Son, quizá, la consecuencia de ese ejercicio que repetí una y otra vez, es una secuela que me lleva inconscientemente a estructurar mis cuadros a base de planos. Yo aprendí mucho de la llamada Escuela de Madrid, de artistas como Redondela o Vázquez Díaz, que fue uno de sus fundadores, de allí proceden esas estructuras pre-cubistas llenas de planos que han ido adueñándose de una parte de mi trabajo.

Onecha resuelve con enorme soltura sus paisajes, pequeños pueblos perdidos en las llanuras castellanas, pueblos blancos casi confundidos con el horizonte, en los que solamente destaca la gallarda estructura de las torres de iglesia. Puentes peregrinos, puentes jacobeos que cruzan las corrientes que dividen las estepas por las que discurre el Camino de Santiago, hermosos paisajes de árboles y agua, playas desiertas o habitadas por caballos asturcones, barcos de pescadores... y alguna concesión al paisaje urbano, en este caso a rincones leoneses como la Catedral y algún bodegón lleno de originalidad en su concepción y de maestría en su realización.

En los últimos tiempos el artista ha ido ahorrando elementos en sus composiciones, hasta dejar solamente lo esencial. Esta labor de síntesis se observa sobre todo en sus paisajes urbanos en los que huye del detalle para detenerse y recrearse en el color y la luz. «Pinceladas de trazo certero —dice Fernando Caballero— de trazo certero y seguro, pero casi inexistente, que recrean esas atmósferas cautivadoras que captan la atención del espectador con los mínimos recursos, sin cargar el lienzo de materia. Y esencia significa alma. El pintor no hace más que transmitir el alma y la personalidad del paisaje, un paisaje limpio e impecable pero muy rico en formas y matices, en elementos y recursos. De ahí que esa búsqueda permanente de la belleza a través del paisaje capte la esencia de la tierra, el agua, el cielo, la naturaleza.... la esencia del mundo que le rodea».

El artista ha tenido en este caso la atención de retratar nuestra Catedral. Admiramos su interpretación del primer templo leonés, una imagen entrañable que Onecha ha llenado de fuerza, a través de un potente expresionismo, con un cielo de tormenta y una luz cegadora que aumentan la blancura del hermoso edificio gótico.

Onecha trae a León sus playas, plazas y catedrales
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