domingo. 14.08.2022

Y el Oscar de Luna de Cortos es para Nary Ly

La olímpica y científica camboyana, residente en León, será la estrella del festival con el documental sobre su vida
                      La atleta y científica, ayer, con su libro en la Diputación. DL
La atleta y científica, ayer, con su libro en la Diputación. DL

La historia de Nary Ly. Superviviente. Científica. Olímpica es un libro y ahora un corto documental. Pero ante todo es un relato de vida que por más que se cuente, y por más tiempo que pase, resulta una lección conmovedora de hasta dónde puede llegar la fuerza de un ser humano, en este caso ella misma, Nary Ly, la camboyana residente en San Andrés del Rabanedo desde hace siete años. Por más que se empeñe en contar su día a día de ahora, como una leonesa más, todo en ella resulta un relato fascinante, aunque con muchos capítulos, sobre todo los de su primera infancia, cargados de tragedia, miedo y tristeza. Su vida aparece ahora resumida en este documental de Movistar, grabado en formato corto, y que es una de las citas estrella del Festival Luna de Cortos, que se celebra en Riego de la Vega del 6 al 13 de agosto bajo la dirección de Balbino Ferrero.

El contexto familiar de Nary Ly era el de una familia numerosa de siete hermanos en Kampong, ciudad próxima a Nom Pen, capital de Camboya. Esa normalidad la rompe la guerra. En los años 70 estalla una guerrilla que desemboca en el dominio de la crueldad de los Jemeres Rojos. 20.000 fosas comunes con muertos no identificados son una de las pruebas reales de un genocidio difícil de contabilizar. «Yo no recuerdo mucho de ese momento. Mis padres, mis hermanos... Si éramos siete en ese momento», contaba ayer Nary Ly en la Diputación de León, lugar donde se presentó Luna de Cortos. Lo que sí tiene presente es que ese régimen xenófobo y aislacionista que se impone en Camboya supone la separación de los niños por un lado, las mujeres por otro, los hombres reclutados o simplemente eliminados por el mero hecho de tener la mínima sospecha de alguna relación con el mundo intelectual. «Por tener gafas, o la piel clara, te mataban», indica.

Resulta impactante ver a día de hoy a Nary Ly, a sus 50 años, aparentando muchos menos gracias a una pasión que convirtió en otro hito en su vida: fue la primera camboyana que representó a su país en una maratón olímpica, en concreto en Río 2016. Y vuelve la paradoja siempre presente en su vida, cuando además de imaginarla en esa élite ella cuenta simultáneamente cómo le gusta ir desde San Andrés del Rabanedo a su huerta a Pobladura. Por supuesto, corriendo.

Entre esa vida veloz de episodios trágicos y la felicidad actual, el caso de Nary Ly cuenta con una etapa formidable en la que se erige en su propia heroína y en donde se supone que los años de formación normales en tantos casos para niños y adolescentes de todo el mundo, en el suyo cuenta con todos los ingredientes de una gran aventura.

Ella lo simplifica, tal vez porque la grandeza se construye con modestia. «Pude ir a Francia gracias a Cruz Roja. Y allí estudiar». Y esas dos frases tan cortas suponen vivir en un país desconocido sin su familia y llegar a ser una doctora en Ciencias. Ahí, entre medias, se cuela esa afición por el deporte, que en León conserva y potencia con su marido, el corredor cepedano Salvador Calvo Redondo. «A él le gusta correr por cualquier sitio», advierte esta corredora de fondo que se atreve a apuntar que lo de ella es más fácil: «A mi me gusta por el llano. No por las cuestas, piedras, tierra, lluvia y frío», comenta con humor y elogia la naturaleza leonesa. Dificultades que para ella seguro que serán incómodas pero no insuperables si se tiene en cuenta que aquella maldita guerra que le separó de su familia y su país provocó que el veinte por ciento de la población acabara desaparecida, ejecutada o muerta directamente de hambre.

Ahora ella, en esta estable situación, viaja al menos un par de veces al año a Camboya. Es profesora gracias a esa formación en la que se doctoró en Burdeos y completó en Nueva York. Otra prueba de que la capacidad de superación en ella es una constante que se demuestra solo con leer su biografía. Algo que no para de recomendar, por cierto.

Porque volviendo al atletismo, ese objetivo de convertirse en la primera atleta de Camboya en correr un maratón en las Olimpiadas tampoco fue llegar y besar el santo. Sino que por unas u otras razones tuvo que posponer la cita. Y aquí lo asombroso es que el tiempo transcurrido no le hizo cejar en su empeño y corre su primera maratón a los 37 años.

Por eso, si Luna de Cortos tuviera sus propios Oscar sería seguro que se escucharía un imaginario «and the Luna de Cortos Oscar goes to... Nary Ly». Porque además de protagonizar una historia que lo tiene todo, cumple a la perfección con el ideario de esta cita en un pequeño pueblo pero que se sumerge a lo grande en la cultura comprometida.

luna de cortos

Ayer se presentó en la Diputación este evento que transcurrirá entre el 6 y el 13 de agosto. El vicepresidente de la Diputación de León, Matías Llorente; Balbino Ferrero, director del certamen; Rosario Granell, presentadora de la gala de clausura del festival; Nary Ly y Alicia Juan Lobato, ponente en la actividad paralela Nuevo cine rumano, fueron los encargados de dar a conocer los contenidos del festival.

Una amplia selección de filmes, actividades paralelas, galas y homenajes componen el programa.

Y el Oscar de Luna de Cortos es para Nary Ly
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