domingo 22/5/22

Tabernero, entre todas las mujeres

Desde ‘Nada y más’, el colectivo Nosotras encuentra el pretexto perfecto para homenajear a El Albéitar y al gestor
                      Imprescindible referencia a la música. DL
Una jukebox completa el espacio dedicado por Nosotras al gestor cultural Pepe Tabernero. DL

Hay traiciones ante las que no cabe más que el agradecimiento. Y a Pepe Tabernero, «oye, que yo de momento sigo aquí», matiza, como coordinador de Actividades Culturales de la Universidad de León (ULE) últimamente le caen tantas sorpresas que sobre cada evento que se anuncia va a empezar a mirar la letra pequeña, no sea que aparezca implicado. Pero si esto ocurre, siempre es para una demostración más de cariño. En este caso es el colectivo Nosotras, que tuvieron la gran idea de añadir a su muestra colectiva un apartado en una sala del Ateneo El Albéitar dedicado a poner en valor toda una etapa de cultura desde lo colectivo y lo individual de la ULE.

Así, este Nada y más, que condensa las emociones en estos dos años según la mirada de Nosotras, incluía un interesante bonus track dedicado a Tabernero.

Y aunque no sea este protagonista involuntario muy de singles, tal y como aclara, hasta una deliciosa jukebox se encuentra expuesta a modo de recordatorio de otra forma de consumir música, que requería entonces hasta del hecho social de tener que juntarse para echar unas pesetas o lo que fuera y la música se hiciera presente. Hay también referencias a incontestables como Bob Dylan. O la imprescindible presencia de instrumentos musicales como una de las grandes herramientas sobre las que se fundamentaron muchas de las noches de gloria de estos 30 años de programador de Pepe Tabernero.

«Cada una de nosotras hicimos nuestro particular recuerdo hacia él, con el diseño de una obra en formato de portada de vinilo y ahí también rastreamos hasta encontrar una máquina de discos para añorar tiempos pasados», explican.

En su conjunto, Nada y más es una colección de obras que se nutre de las experiencias, sensaciones, y emociones vividas en estos dos años de pandemia. «Este tema surgió del estado anímico que nos impedía centrarnos en algo tangible y cercano, nos vimos en el vacío que representaba el aislamiento, el desconcierto, el tedio, el desánimo, la incertidumbre, de ahí la nada», señalan.

«En esos momentos, en los que la vida quedaba detenida, frenada la actividad, y hasta el pensamiento, costaba definir un planteamiento sobre un tema concreto. Pero había algo más: era necesario crear algo más, partiendo de la nada. Aquí presentamos el resultado de ese trabajo, realizado en soledad pero que se engrandece al multiplicarlo por nueve inspiraciones distintas», añaden como una exposición de motivos artísticos que así aparecen en El Albéitar dotados de coherencia expositiva.

Tabernero, entre todas las mujeres
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