domingo. 29.01.2023

El título obliga a asesorar sobre temas históricos y a redactar una memoria anual

En una de sus excelentes y cáusticas columnas, Victoriano Crémer, quien fuera decano de los escritores y los periodistas leoneses, y cronista oficial de la ciudad durante un período de tiempo asombrosamente largo, ya se refería a la cuestión de los derechos y deberes de este título honorífico instituido con los primeros años del siglo pasado. «Esta atribución de cronista tiene su cierto misterio porque en realidad nadie, o al menos el que suscribe, sabe para qué puede servir un encargo, que no cargo, de cronista oficial de la ciudad, de la provincia y de los territorios de ultramar...».

Una cuestión que queda solventada con la lectura de la modificación 1/2011 del Reglamento de Honores y Distinciones, donde puede leerse que, además del derecho a una medalla conmemorativa, a ser invitado a actos públicos, recibir un ejemplar de todas las publicaciones editadas por el Ayuntamiento y acceder a los fondos del Archivo y de las Bibliotecas y Hemeroteca Municipales, el título conlleva los deberes de «emitir opinión y evacuar consultas sobre aquellos temas relacionados con la historia de la ciudad de León o aquellos que la corporación, por medio de la alcaldía, estime oportuno», así como «redactar una memoria anual que se denominará ‘Crónica de León’ en la que se recojan los principales acontecimientos sociales, culturales, políticos y de todo tipo relacionados con la ciudad».

En aquella columna Crémer daba la bienvenida a Torres a la condición de cronista, ya que en los últimos tiempos el honor ha sido compartido: en la actualidad, por ejemplo, se lo reparten Torres y Máximo Cayón. Eso sí, el reglamento dispone que no puede haber más de tres.

El título obliga a asesorar sobre temas históricos y a redactar una memoria anual
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