sábado. 25.06.2022

El trascoro de la Catedral sufre una «crítica degradación»

El Instituto del Patrimonio Cultural de España revela importantes daños en el monumental trascoro renacentista de la Catedral de León en parte fruto del cambio de ubicación en 1737.
                      Detalle del monumental trascoro. ICPE
Detalle del monumental trascoro. ICPE

El trascoro de la Catedral de León, una joya renacentista, sufre una crítica degradación en la madera, pérdidas de talla, grietas y faltas de sujeción de ciertos elementos, tal y como han determinado los expertos del departamento de Escultura del Instituto del Patrimonio Cultural de España.

En el transcurso de la investigación que este centro de referencia del patrimonio en España sobre cuyo objetivo es caracterizar materiales, diagnosticar patologías y planificar la futura restauración del monumental trascoro de la catedral de León se han detectado estas primeras necesidades. Según ha publicado el IPCE en sus redes sociales, el deterioro detectado revela «el impacto que supuso el cambio de ubicación de esta construcción en 1737 y las actuaciones que fueron sucediéndose» como el repolicromado de superficies, la aplicación de morteros y los recubrimientos extemporáneos «muy degradados o alterados hoy día».

Los expertos alertan que «la degradación de la madera de las esculturas es especialmente crítica a consecuencia de la combinación de humedad y la gruesa capa de polvo acumulado a lo largo del tiempo

La construcción de esta joya del Renacimiento leonés se remonta al año 1529, fecha en la que el maestro Juan de Badajoz, el Mozo lo proyectó al modo europeo. Su primera fase constructiva concluyó en 1554 según la inscripción en un relieve del entablamento y hacia 1562, el conjunto es recrecido bajo la dirección de Baltasar Gutiérrez. Sin embargo, su proceso de construcción no concluye hasta 1585, fecha en la que Bartolomé de Carrancejas completa la policromía.

El trascoro se concibió como un monumental arco de triunfo con un cuerpo de dos tableros a cada lado, enmarcados por columnillas de tercia, teniendo como pedestal un gran zócalo. En los relieves se representan las escenas de la Natividad de la Virgen, la Anunciación, el Nacimiento de Cristo y la Adoración de los Reyes. Las cuatro imágenes que campean sobre él, efigian a san Pedro y san Pablo, a san Marcelo y san Isidoro. En el ático, por la parte delantera, está la Asunción de María, y, mirando al altar, san Froilán.

Según informa la web de la Catedral de León, las imágenes, lo mismo que los tableros de alabastro, fueron contratados por el cabildo con Juan de Juni y Esteban Jordán el 16 de febrero de 1577, fecha en que estaban avecinados en Valladolid, aunque ya antes habían estado vinculados a León.

El trascoro de la Catedral sufre una «crítica degradación»
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