sábado 24/10/20
QUÉ FUE DE... Roberto Herreras Viejo | responsable veterinario del grupo oblanca

El corazón de Baloncesto León

El que fuera jugador y entrenador del club leonés se dedica a la cría de pollos. Jugador emblemático en la historia de Baloncesto León. Primero jugador y más tarde

Roberto Herreras (León, 1962) siempre estuvo muy vinculado a las secciones inferiores del Baloncesto León. Un jugador de la casa que destacó por la garra que demostró en cada acción del juego. Fruto de su voluntad sobre la cancha de juego recibió el apelativo de Corazón de León. Dentro de una familia plagada de excelentes jugadores de baloncesto, Roberto pasará a la historia del club como uno de los mejores jugadores de la historia de Baloncesto León, o al menos, de los más recordados. Tanto es así, que el club confió en sus cualidades, tanto deportivas como humanas, para ejercer de entrenador de Baloncesto León el primer año de LEB, acabando la Liga regular en la primera posición de la tabla, aunque apeado en primera ronda ante el Menorca. Su segundo año al frente de las riendas técnicas fue menos brillante que el de su debut en los banquillos.
En la actualidad se ha especializado en dirigir a un grupo de personas que se ocupan de la cría y producción del pollo de campo. Trabaja para una importante empresa de León, el Grupo Oblanca. De su temporada más recordada como jugador en activo, en la que conquistó el ascenso a la Liga ACB, compartió vestuario con gente como Willy Villar, Xavi Fernández, su hermano Nacho Herreras o Nani Guerrero, entre otros. Después, el equipo se reforzó con fichajes de veteranía y una gran calidad como Fernando Heras, Félix de la Fuente o Quique Hermosilla. En esa campaña del debut en la máxima categoría del baloncesto nacional, el Elosúa León acabó en el puesto vigésimo de la clasificación, pero la ACB en aquel momento estaba compuesta por 24 equipos y por tanto los leoneses salvaron la categoría. Roberto Herreras asegura con respecto a la etapa en activo en el mundo del baloncesto: «Claro que en algunos momentos echo de menos aquellos tiempos, pero bueno ahora tengo otras ocupaciones profesionales que también me atraen, porque son para las que me he formado al margen del terreno deportivo».
Herreras no tiene la intención de volver a los banquillos: «Ese capítulo ya está olvidado. Desde luego que fue una etapa muy bonita en mi vida, pero tengo muy claro que mi profesión es lo que me ocupará en el futuro. Eso sí, no descarto entrenar a chavales que comienzan en el mundo del baloncesto. Es algo que me gustaría».
El que fuera jugador y entrenador de Baloncesto León se siente un forofo más del conjunto que preside Joaquín Rodríguez: «Soy un aficionado más, que asisto a los partidos de mi equipo. Soy leonés y de Baloncesto León. Lo seré siempre».
Cada jornada que Baloncesto León juega en el Palacio de Deportes, Roberto Herreras ocupa su sitio en las sillas de madera y lo hace junto al que fuera presidente del club leonés Josecho Pardo: «Es un grandísimo amigo. Posiblemente mi mejor amigo. Una persona que nos ayudó siempre cuando éramos unos chavalines y que algún día nos dio hasta el bocadillo».

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