jueves. 02.02.2023
DEL GRIS, un gris intenso de niebla baja; el blanco inmaculado de la nieve cubriendo con su manto el terreno de juego del Antonio Amilivia. La niebla y la nieve, dos circunstancias meteorológicas que marcaron la jornada. Niebla intensa, gris intenso, de tal suerte que tiraba a negro, en Lérida, donde el Baloncesto León volvió a dar la de arena. Un partido más siguiendo la línea quebrada del equipo, que regresó del desplazamiento con las alforjas viajeras bien cargadas. Nada más, y nada menos, que 21 puntos de diferencia. Y es el caso que los inicios del partido parecían tener claro matiz leonés. Hasta 16 puntos de ventaja llegó a llevar el equipo en el primer cuarto; tal parecía que iba a ser un día soleado, pero bajó la niebla, tan intensa como inesperadamente, y el gozo de la posible victoria se fue al pozo de la desilusión. Alternar la cal con la arena es un mal síntoma, una deriva que es necesario corregir. Porque si bien la clasificación sigue reflejando la presencia entre los tres primeros igualados a victorias, es porque tanto el Drac Inca como la Plama Aqua Mágica cayeron estrepitosamente en sus respectivos partidos; pero por atrás vienen apretando; un nutrido grupo de equipos se encuentran a dos victorias de distancia, y aunque no peligra la clasificación entre los ocho primeros es esencial mantener uno de los cuatro primeros lugares, -preferentemente el primero y segundo- por el derecho que dan a jugar, en cancha propia, un posible desempate en play-off. Se hace indispensable dar un golpe de timón que corrija el rumbo del barco. El próximo partido, desplazamiento a Melilla para jugar con el colista, puede ser el momento preciso para realizarlo. La nieve cubriendo, como queda dicho, la alfombra verde del Amilivia, tornando su color en blanco, hizo que el partido contra el Zamora, que esperábamos fuera el del inicio del despegue culturalista, vertical y hacia arriba saliendo de los pobres lugares de la clasificación que ocupa, fuera aplazado. Zamoranos y leoneses, con el trío arbitral, se pusieron rápidamente de acuerdo en el aplazamiento. El Zamora obtenía un balón de oxígeno, ganando tiempo a la recuperación, (después de su accidentado desplazamiento y ulterior encuentro con el Barcelona) y la Cultural un leve paréntesis para analizar la posibilidad de poner en acción a los «refuerzos». El domingo, llegará la Ponferradina con la moral elevada por el excelente partido firmado en Salamanca frente al líder; comienzo de la segunda vuelta y con el derbi por excelencia.

Del gris al blanco
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