martes. 31.01.2023
LUTO EN EL DEPORTE LEONÉS

Los Pedrines ya no serán lo mismo

Eugenio Álvarez deja al deporte leonés el legado de su visión pionera en el referente de las aportaciones económicas privadas. Fue la primera figura que involucró en la práctica su capital económico particular al funcio
Eugenio Álvarez sentó precedente en la teoría de la presencia del capital privado en los clubes deportivos leoneses. Antes de que la modernidad dictara los nuevos cánones de las sociedades anónimas deportivas, el presidente de Baloncesto León llegó a hacerse cargo en solitario del montante de las nóminas del equipo a través de su capital privado, si bien es cierto que la colaboración de los fondos públicos ya era notable en aquella etapa, aún con la salvedad de la diferencia de filosofías entre aquella fase y la actual. Mientras en la actualidad, el fútbol pasa por una experiencia en la que la presencia de una agrupación de empresarios locales se supone como sustento de la Cultural Leonesa, a finales de los noventa Eugenio Álvarez ya puso en uso -en solitario- prácticas que ahora tienen otras connotaciones. La particularidad paralela más significativa de aquellos tiempos radica en la consolidación del apoyo político que la totalidad de las fuerzas municipales y provinciales dispensaron en aquellos tiempos al equipo más significativo de la provincia en aquellos años de presencia europea del equipo en la Copa Korac. Los cambios de óptica en la corporación municipal le hicieron partícipe del proyecto imposible de fusión de Baloncesto León y Cultural Leonesa en una SAD sin salida que, finalmente, terminó por morir antes de nacer. Cada club por su lado, la conversión terminó por llevarse a cabo, pero con diferentes matices, que aún perduran a día de hoy. En los dos casos, el asesoramiento de Eugenio Álvarez resultó uno de los apuntes cotidianos durante el tiempo que duró todo aquel proceso. Eugenio Álvarez inició su vinculación al deporte de la mano de la peña «Los Pedrines». Después de acompañar a la Cultural en el camino de la Tercera División, abrió una etapa en Baloncesto León, sustituyendo a José Luís López Dóriga, ya en la Liga ACB. De su mano, León entró por primera vez en competición europea, en la fase dorada de la historia del club. Coincidiendo con el receso en los apoyos económicos y con la teoría de la necesidad de reforzar el papel del fútbol, tomó durante dos años el mando de la Cultural Leonesa, hasta que los vaivenes le llevaron a abandonar las dos entidades. Cedió la dirección del baloncesto a Josecho Pardo y se retiró de la vida deportiva, ya bajo los efectos de una grave dolencia contra la que peleó por espacio de varios años. Eugenio Álvarez es hoy, ya, parte de la historia del deporte leonés.

Los Pedrines ya no serán lo mismo
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