viernes 20/5/22

Cuatro son las jornadas que restan para terminar la temporada a una Cultural, que empezó con malas sensaciones y que esta parte final de competición se le está haciendo muy larga. Estar en tierra de nadie, sin pretensiones algunas, nada más que esperar sellar la permanencia definitiva en la categoría, cuanto antes posible, es la única perspectiva que tiene el equipo que dirige Curro Torres. Mantener en estas circunstancias la motivación, ganas y tensión deportiva de la plantilla, no es la mejor situación para ello, pero los resultados demuestran que el conjunto culturalista se ha ganado a pulso estar donde está, por lo que hay que saber salir lo más airoso posible de momentos como estos.

El desplazamiento a tierras gallegas para enfrentarse en la mañana de hoy ante el filial del Celta, que se está jugando la clasificación para el play off, debería ser un impulso necesario y suficiente para mostrar el potencial que el equipo supuestamente dispone y no ha sabido exponer, sacándolo dentro del terreno de juego. No todo sale como uno quiere, y desde cualquier equipo los sueños en los objetivos iniciales de cada temporada, siempre la ficción supera a la realidad. El argumento para la entidad culturalista, a punto de ser centenaria, es que año tras año llueve sobre mojado, y parece que nunca se aprende de los errores, mostrando al final de temporada una cara agridulce, donde el aficionado va acumulando máster en paciencia y resistencia.

Desde dentro de las cabezas pensantes del club, se debe dar dinamismo a una planificación que no termina de funcionar, aunque desde la base se estén poniendo cimientos fuertes para tener cantera, pero el estandarte de una ciudad es el primer equipo, por lo cual se necesita un cambio, que se transforme en hechos reales y no en palabras efímeras. De momento, Barreiro es la próxima estación.

Cuatro partidos para acabar bien
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