miércoles. 17.08.2022

El último test de estrés realizado por el Banco Central Europeo (BCE) revela cómo las entidades de crédito de la zona euro no han incorporado todavía de manera suficiente el riesgo climático en sus modelos internos, a pesar de algunos avances realizados desde 2020. Es la gran conclusión a la que ha llegado el organismo presidido por Christine Lagarde tras someter a 104 entidades a esta prueba de resistencia, aunque únicamente 41 la han completado. Con estos registros, el banco central estima un impacto adverso de 70.000 millones de euros ante contingencias como un incremento de los precios del carbono, épocas de grandes sequías y complicados episodios de inundaciones.

Porque los negocios y particulares a los que financian o aseguran los bancos también están expuestos a todos estos peligros medioambientales que, en un entorno de cambio climático, pueden afectar a sus cuentas si finalmente se materializan. El BCE, que no ofrece en este caso pruebas ni resultados por grupos financieros sino generales, destaca que las entidades han aportado información integral e innovadora sobre el riesgo climático, aunque al mismo tiempo lamenta que la mayoría de entidades no cuenta con marcos robustos de pruebas de estrés de riesgo climático y carecen de datos relevantes.

«Los bancos de la zona del euro deben intensificar urgentemente los esfuerzos para medir y gestionar el riesgo climático, cerrando las brechas de datos actuales y adoptando las buenas prácticas que ya están presentes en el sector», expuso Andrea Enria, presidente del Consejo de Supervisión del BCE.

104 bancos significativos participaron en la prueba, que consta de tres módulos, aunque en el tercero, la prueba de resistencia ascendente (‘bottom-up’) se limitó a 41 bancos supervisados directamente para garantizar la proporcionalidad hacia los más pequeños.

«Este ejercicio es un hito crucial en nuestro camino para hacer que nuestro sistema financiero sea más resistente al riesgo climático», dijo Frank Elderson, vicepresidente de la Junta de Supervisión. «Esperamos que los bancos tomen medidas decisivas y desarrollen marcos sólidos de pruebas de estrés climático», dijo.

El BCE advierte de que la banca se juega 70.000 millones por el riesgo climático
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