lunes 23/5/22
                      Luis de Guindos con Christine Lagarde. THOMAS LOHNES
Luis de Guindos con Christine Lagarde. THOMAS LOHNES

Los ‘halcones’ del Banco Central Europeo (BCE) han tomado ya posiciones ante el inicio de la retirada de estímulos con el que la institución intentará frenar el alza de la inflación que en marzo alcanzó el 7,4% en la zona euro, según el dato confirmado ayer por Eurostat. Y ha sido el vicepresidente del organismo, Luis de Guindos, el último en sumarse a las voces de este grupo que aboga por que, si fuera necesario, la política monetaria restrictiva inicie su andadura mejor más pronto que tarde.

«Teóricamente todo es posible», respondió ayer el exministro de Economía español al ser preguntado por la posibilidad de que el BCE acometa su primera subida de los tipos de interés en julio. «Desde la perspectiva de hoy, julio es posible y más tarde también es posible», insistió en una entrevista concedida a ‘Bloomberg’.

Pese a dejar abierta la decisión a los datos que se vayan conociendo hasta junio, mencionar el mes de julio supone pisar el acelerador frente al mensaje algo más flexible lanzado por la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en la reunión de abril de la institución celebrada hace apenas una semana. Tras ese encuentro, Lagarde confirmó que las compras de deuda bajo el programa para hacer frente a la pandemia (APP por sus siglas en inglés) terminarán en el tercer trimestre del año para, «transcurrido algún tiempo», iniciar la subida de los tipos de interés. Pero no mencionó una fecha concreta. Así que el mensaje entre líneas de Guindos es claro: si la inflación sigue en niveles peligrosos en junio, el BCE podría acometer al mes siguiente el giro que saque los tipos de interés oficiales del mínimo histórico del 0% en el que se encuentran anclados desde 2016. Al fin y al cabo, el principal mandato de la institución es la estabilidad de precios. Y la escalada de la energía agravada con la guerra en Ucrania ha desbaratado por completo sus planes.

El dato de inflación del 7,4% confirmado ayer por la oficina estadística supone una décima menos del 7,5% publicado en la lectura preliminar. Pero supera con creces el 5,9% de febrero. Según Eurostat, la escalada de precios respondió a un alza interanual del 7,8% del coste de los alimentos frescos frente al 6,2% del mes anterior. La subida del precio de la energía se aceleró al 44,4% desde el 32% de febrero, tres décimas menos de lo anticipado en la primera estimación del dato.

Al excluir del cálculo el impacto de la energía, la inflación interanual de la zona euro se situó en marzo en el 3,4% frente al 3,1% del mes anterior. A su vez, al dejar fuera también el efecto de los precios de los alimentos frescos, el alcohol y el tabaco, la tasa subyacente alcanzó un máximo histórico del 2,9% desde el 2,7% correspondiente a febrero.

España se sitúa entre los países con mayor impacto de esta espiral alcista, con una inflación disparada en el 9,8% en marzo. Un diferencial de precios desfavorable en 2,4 puntos porcentuales frente a la media de la región, lo que además daña la competitividad vía precios de sus exportaciones. Pero hay países con peores referencias. En concreto, las mayores subidas se registraron en Lituania (15,6%), Estonia (14,8%) y Chequia (11,9%), mientras que las tasas más ‘moderadas’ corresponden a Malta (4,5%), Francia (5,1%) y Portugal (5,5%).

Con estas cifras sobre la mesa, queda claro que la inflación no será un fenómeno transitorio, como el propio BCE mantenía incluso a principios de este mismo año. Por eso, la institución se abre ahora a adelantar la primera subida de tipos a julio, aunque dejando claro —incluso el propio Guindos— que la decisión dependerá de los escenarios que se presenten para entonces y de las propias proyecciones del organismo, que se actualizarán en junio. En todo caso, Luis de Guindos indicó que «creemos que nos estamos acercando al pico» de la subida de precios, confiando en que el riesgo de alcanzar el doble dígito que ya presentan algunos países empezará a descender en la segunda mitad del año. «Aun así, en el último trimestre seguirá por encima del 4%», advirtió el vicepresidente del BCE, quien reconoce el «claro deterioro del entorno económico» por la guerra en Ucrania.

El economista español alertó, además, del riesgo de posibles efectos de segunda ronda en los que las presiones inflacionistas se trasladen a los salarios, alimentando aún más la espiral inflacionista. Este será un elemento clave para el futuro de la política monetaria que, en todo caso, ya ha iniciado el camino de no retorno hacia el fin de los estímulos.

El BCE estudia una primera subida de tipos en julio para frenar la inflación
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