martes 24/5/22
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La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. LUCA PIERGOVANNI

El nuevo año comenzará con el salario congelado para en torno a 1,5 millones de trabajadores, los que cobran la renta más precaria del mercado de trabajo español. El Consejo de Ministros aprobó ayer prorrogar el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), situado desde el pasado mes de septiembre en 965 euros al mes, repartido en 14 pagas.

Pero esto no significa que continuará así a lo largo de todo 2022. Se trata de un trámite necesario que hay que hacer antes de que termine el año para no poner en riesgo la «seguridad jurídica» de los beneficiarios —también se hizo así en el último Consejo de Ministros de 2021—. El objetivo del Gobierno es alcanzar un nuevo acuerdo de subida con los agentes sociales para que se ponga en marcha con carácter retroactivo en el mismo mes de enero.

Así al menos lo pactó en septiembre pasado con los sindicatos. Entonces, después de meses de polémicas y movilizaciones en la calle, el Ejecutivo cedió a las presiones y elevó un 1,57% el suelo base, apenas 15 euros más. Para paliar esta mínima subida, prometió a los sindicatos -pero de forma extraoficial y sin mediar ningún documento escrito- que en enero volvería a aumentarlo a 1.000 euros. Este incremento de 2021 fue rechazado frontalmente por la CEOE, que se negó incluso a sentarse en la mesa del diálogo social. No será fácil comenzar la nueva negociación a la vuelta de las vacaciones. Los empresarios descartarán presumiblemente nuevas alzas, más cuando el año comenzará con un encarecimiento de las cotizaciones sociales para las bases máximas y para los autónomos, así como con el nuevo tipo mínimo en Sociedades.

Oposición frontal

Los empresarios descartan de manera frontal nuevas alzas en el salario mínimo

El debate en torno al nuevo salario mínimo para 2022 se ha pospuesto debido a las intensas negociaciones que Gobierno e interlocutores sociales han mantenido en los últimos meses sobre la reforma laboral. Cualquier otra materia había sido supeditada a la medida estrella de la legislatura, pero a la vuelta de las vacaciones tendrá que retomarse. Desde el Ministerio de Trabajo quieren cumplir con el compromiso acordado con los sindicatos de situarlo en 1.000 euros, 35 euros más que ahora, y que sea con efecto retroactivo (como ocurrió en septiembre), más cuando los precios están desbocados y ya han provocado una pérdida de poder adquisitivo del eslabón más débil del mercado de trabajo.

El objetivo final es llegar a final de legislatura a situar el SMI en el 60% del salario medio, tal y como recomienda la Carta Social europea.

Para determinar esta senda y la cuantía final, Trabajo creó una comisión de expertos que fijara la evolución. Este grupo de ‘sabios’ ya dibujó tres posibles escenarios, dependiendo de cuánto subiera la renta media en 2020, lo que supondría un salario mínimo de entre 1.011 y 1.049 euros en 2023.

Enero comenzará con el salario mínimo congelado en 965 euros al mes
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