viernes 30/10/20

«El papel de España en el futuro será marginal por el coronavirus»

El economista Santiago Niño Becerra. MARCIANO PÉREZ

El economista Santiago Niño-Becerra (Barcelona, 1951) fue uno de los pocos expertos que anticipó la gran crisis económica y financiera de 2007, por lo que se ganó fama de gurú económico. Autor de varios libros sobre la crisis, acaba de publicar Capitalismo (1679-2065) (Editorial Ariel), donde predice la desaparición del capitalismo «como desapareció el feudalismo».

—¿Está agotado el capitalismo?

—El sistema capitalista lleva tiempo agotándose, desde finales de la década de 1980, desde que se quedó sin enemigo y con el camino expedito para implementar toda su batería de políticas económicas y sociales sin oposición alguna. A partir de ahí el capitalismo fue acercándose cada vez más a su agotamiento.

—¿Qué cambios va a provocar la pandemia?

—La pandemia solo ha hecho acelerar sucesos que iban a acabar ocurriendo igualmente: el teletrabajo, la reducción de la movilidad, la distribución mayoritaria a través de plataformas de Internet, la implementación de la tecnología 5G -imprescindible para la comunicación entre objetos-, la responsabilidad individual por la propia salud, el aislamiento voluntario. Todo esto hubiese acabado llegando, pero el virus lo ha acelerado porque ha permitido ver más rápidamente la utilidad de estos cambios.

—La tecnología, la robótica, están provocando que la oferta de trabajo sea mayor que la demanda. Y esto irá a más. ¿Vamos a un mundo con altas dosis de paro, precariedad y desigualdad? ¿Es esto sostenible?

—Sí, irá a más porque la necesidad de horas de trabajo es decreciente debido a que la productividad aumenta con la tecnología y la demanda de trabajadores disminuye de forma progresiva. A la vez, se está produciendo la concentración del capital debido a la necesidad creciente del mismo a fin de abordar el cambio tecnológico, concentración de capital que lleva a la de la renta y a la de la riqueza. En consecuencia, son esperables aumentos en el subempleo, en la precariedad y en la desigualdad, que pueden ser paliados mediante la introducción de la renta básica.

—Una renta mínima y control social para evitar disturbios es un triste modelo económico.

—Es parte de un modelo económico consecuencia de la evolución que se ha producido en el sistema. Tras la II Guerra Mundial se implementó el modelo de protección social por diversas razones, una de ellas fue para comprar la paz social, lo que ahora se logrará con la renta básica, que, en parte, se pondrá en marcha por la misma razón.

—Ahora tenemos dos grandes problemas: la sostenibilidad del sistema de pensiones y el elevado volumen de deuda pública. ¿Qué solución hay para ello?

—Si por ‘solución’ se entiende rediseñar el sistema de pensiones a fin de mantener las actuales prestaciones dentro del marco actual, la respuesta es que es imposible: el ingreso de la Seguridad Social tiende a menos debido a que tiende a menos la demanda de trabajo, a la vez que tienden a menos los salarios medios reales. Traspasar a Presupuestos ciertas prestaciones y gastos que afronta la Seguridad Social no resuelve nada porque entonces habrá que encontrar esos fondos por la vía presupuestaria. El tema de la deuda, aunque distinto, es parecido: nadie puede pagar todo lo que debe, lo que sucede es que, de momento, a nadie le interesa romper la baraja porque la deuda pública es un refugio para parte del exceso monstruoso de dinero que existe en el sistema. El problema llegará cuando alguien diga que no puede pagar los intereses de su deuda. Más preocupante es la deuda corporativa porque atañe a entes más pequeños que muchos Estados y es a un plazo mucho más corto. De hecho, el actual volumen de deuda corporativa es el mayor de la Historia. No se habla de ello porque afecta a la confianza.

—¿Qué efectos va a tener el actual parón económico?

—El pasado 13 de octubre la directora general del FMI, Kristalina Gueorguieva, usó la palabra «calamidad» para referirse a la situación en que se encuentra la economía del planeta, siendo la de España la economía en peores condiciones entre las desarrolladas. Cuando el virus llegó a España, España ya estaba en una situación económica muy débil. Según el FMI, hasta el 2026 España no recuperará la situación en que se hallaba antes de la llegada del virus, y no en todo.

—¿Qué revolución va a dar lugar al nuevo modelo económico?

—Pienso que la tecnología va a desempeñar un papel mayor y que la influencia de las grandes corporaciones constituidas en oligopolios desplazarán a la figura del Estado en un escenario en el que las zonas con posibilidades y los clusters sustituirán a los países

—Dice que el Estado va a ser sustituido por un conjunto planetario de corporaciones.

—El gobierno real hace tiempo que lo tienen las grandes empresas: la suma de las facturaciones en el 2019 de las diez mayores compañías del mundo ascendió a una cantidad que superó el PIB del Reino Unido. El fondo BlackRock gestiona un nivel de activos que equivale a cinco veces el PIB de España. Las grandes compañías ya tienen el poder real, lo que sucederá es que irán sustituyendo a los Estados en diversas funciones, por ejemplo, en desarrollar un modelo de protección social completo para sus empleados o en brindar seguridad en sus instalaciones y canales logísticos.

—¿Persistirá la libertad individual?

—La libertad individual hace tiempo que está retrocediendo, y tal retroceso se está aceptando a cambio de una mayor seguridad. Primero fue con la Guerra Fría, luego con el terrorismo, ahora con la pandemia covid-19. La libertad está retrocediendo porque no se recupera lo cedido cuando el problema se resuelve.

—¿Qué papel y qué importancia tendrá España en el nuevo sistema?

—Hoy, el PIB de España representa el 2% del mundial. La productividad de España es baja. El desequilibrio entre sus zonas es patente. La dependencia tecnológica del exterior, absoluta. Pienso que en un sistema en el que la tecnología y el conocimiento marcarán la diferencia, el papel de España, en el supuesto de que durante un periodo de tiempo suficiente continúen existiendo los Estados tal y como los conocemos, será marginal.

«El papel de España en el futuro será marginal por el coronavirus»