lunes. 27.06.2022

La rotación de los fijos discontinuos duplica ya a la de los temporales

La reforma provoca un ‘boom’ de los contratos indefinidos, pero solo un 40% lo son a tiempo completo
                      Yolanda Diaz con el director de la OIT, Guy Ryder. MARTIAL TREZZINI
Yolanda Diaz con el director de la OIT, Guy Ryder. MARTIAL TREZZINI

El ‘boom’ de los contratos indefinidos que ha traído la reforma laboral, que se han triplicado con creces en este inicio de año, tiene también letra pequeña. La mayoría de estos nuevos empleos que se consideran estables no lo son tanto, puesto que un 25% del total lo son a tiempo parcial, uno de cada cuatro, mientras que otro 35% se trata de fijos discontinuos. Significa esto que menos de la mitad, apenas un 40%, puede considerarse un trabajo estable y a tiempo completo. Pero no solo eso: la ratio de rotación de contratos en los fijos discontinuos ya es mayor que la de los contratos temporales e incluso llega a duplicarla. Es decir, que los trabajadores fijos discontinuos -aquellos que tienen un empleo intermitente en función de la estacionalidad de la actividad que realizan, como puede ser el turismo o campañas agrícolas- ya firman más contratos que los temporales propiamente. Concretamente, la ratio de rotación para los contratos fijos discontinuos en abril fue del 32,3%, lo que supone un incremento de 10,7 puntos porcentuales con respecto a marzo, mientras que para los temporales fue de un 15,6%, disminuyendo 14,4 puntos frente al mes anterior; para los indefinidos, sin embargo, esta tasa cae hasta el 5,%, 1,6 puntos más, según el Observatorio trimestral del mercado de trabajo publicada este miércoles por Adecco Group Institute. Para su director, Javier Blasco, se trata de «un efecto indeseado, pero no imprevisto, de la reforma laboral».

Blasco sostiene que la opción de recualificación de personas con contratos fijos discontinuos en periodos de inactividad y con el objetivo de mejorar su empleabilidad sólo parece viable en aquellos sectores caracterizados por la movilidad de los ocupados entre lugares de trabajo geográficamente próximos (construcción, empresas contratistas, empresas de trabajo temporal) o bien empresas destinatarias de los servicios, en determinados sectores de actividad, si bien la norma necesitaría en algunos casos (como en el de las ETT) de modificaciones que permitieran la combinación de flexibilidad y mayor permanencia en los servicios (flexiseguridad).

Cabe destacar además que la duración media de los contratos iniciales ha caído un 22% en el mes de abril hasta situarse en los 47 días, 13 días menos que en marzo. Esta reducción puede deberse en parte al efecto sustitución de los contratos de obra, en vía de desaparición, por fórmulas contractuales de menor duración, aunque Adecco advierte que aún es pronto para confirmar este efecto y hasta finales de 2025 no se percibirá la efectividad de la reforma.

Por imperativo legal

La mayor presencia de los contratos por circunstancias de la producción de corta duración lleva a Adecco a concluir que, pese al extra coste de los 27,53 euros, las empresas no van a prolongar artificialmente sus necesidades de contratación por imperativo legal, y que «el cambio se traducirá en un encarecimiento de las extinciones contractuales, mayores rigideces para la gestión de la contratación y, por ello, menor flexibilidad y competitividad, lo que a la larga redundará en menor creación de empleo».

La evolución de la contratación según la jornada es similar a la producida en la de indefinidos y temporales: se observa una disminución del 35,7% para los temporales a tiempo completo y del 33,7% a tiempo parcial, mientras que los indefinidos han aumentado un 18,8% a tiempo completo pero con un crecimiento mucho mayor, de un 37,08%, en la modalidad a tiempo parcial.

La rotación de los fijos discontinuos duplica ya a la de los temporales
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