sábado. 02.07.2022

Los dos grandes partidos atraviesan sus horas más bajas como se ha podido comprobar en Castilla y León. Un retroceso que se explica en estas elecciones regionales por el desplome de la izquierda y la irrupción de Vox. La suma de PP y PSOE reunían en esa comunidad más del 80% de los votos entre 1983 y 2011, pero con la entrada en liza en 2015 de Podemos y Ciudadanos, ese control casi absoluto se resintió.

La crisis de morados y liberales en estas elecciones ha sido cubierta por la espectacular escalada del partido de extrema derecha. Castilla y León ha dejado de ser cosa de dos. Es inobjetable que los populares mantienen su primacía, aunque sea por la mínima, y los socialistas conservan la segunda posición. Ambos, sin embargo, ya miran por un espejo retrovisor que hasta hace siete años era un adorno. Si esta situación se da en las regiones castellana y leonesa, donde el control de PP y PSOE es histórico, no es descabellado pensar que en el resto de los territorios la caída del bipartidismo sea aún más acusada. Un escenario que perjudica al PSOE más que al PP porque los populares siempre tienen la alternativa de recurrir a un Vox en alza, mientras que los socialistas observan el desplome sin freno de Podemos sin que el proyecto que prepara Yolanda Díaz cobre cuerpo.

En las primeras elecciones autonómicas, 1983, los dos grandes partidos aglutinaron el 83,5% de las papeletas. En las siguientes, cuatro años después, la aparición de Centro Democrático y Social de Adolfo Suárez redujo esa hegemonía al 68,3%. Pero desde entonces hasta hace una década el control de populares y socialistas ha sido indiscutible. Los nuevos partidos La situación cambió en Castilla y León y en el resto de España con la aparición de Podemos y Ciudadanos en 2015, que rebajó el aplastante dominio al 65% de los votos. Situación que se repitió en 2019 porque si bien los morados sufrieron un varapalo, los liberales vivieron su mejor momento. En esta ocasión, el descalabro de Ciudadanos y el estancamiento en mínimos de Podemos se ha visto equilibrado por la pujanza de Vox y las candidaturas uniprovinciales, que han mordido en el electorado de PP y PSOE. El resultado es que el bipartidismo ha caído a su punto más bajo, con el 61,4%, veinte puntos por debajo de lo que era la norma en las décadas anteriores.

Este desplome si tiene que preocupar a alguno de sus protagonistas ese es el PSOE. El bloque de la derecha crece y el de la izquierda retrocede. Hace cuatro años las fuerzas de centroderecha y derecha cosecharon el 53,2% de los votos, en las elecciones del domingo, el 54,5, una ganancia de 1,3 puntos. Las de la izquierda, si se incluye en esta categoría a Unión del Pueblo Leonés y Soria YA, sumaron el 42,4% hace tres años, y ahora el 40,8, un retroceso de 1,6%.

El bipartidismo atraviesa sus horas más bajas en CyL
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