miércoles. 06.07.2022

Los fondos europeos de ayuda a la recuperación postcovid están llamados a convertirse en la herramienta para la necesaria transformación en una economía capaz de crecer y resistir los riesgos que no van a desaparecer. Para ello deben volcarse en objetivos a largo plazo, los expertos coinciden en que un empleo en estrategias coyunturales es un error. En el caso de León el reto se centra en el problema demográfico, el modelo productivo, la estructura empresarial y el nivel de renta. E inciden en la necesidad de potenciar la capacidad de generar capital humano de primer nivel.

Establecer planificaciones que dirijan los fondos Next Generation a estas necesidades de forma eficiente ha de ser el objetivo de las administraciones que los repartan, para garantizar la transformación de la economía, pero también de una sociedad acuciada por el incremento de la desigualdad.

La mayor preocupación está en la capacidad del tejido empresarial leonés de captar e invertir esta financiación. Por eso es determinante establecer un marco burocrático que impulse la llegada de los fondos a todo tipo de empresas. Si sólo las grandes acceden, León perderá una oportunidad única de transformar su sistema para poder crecer. El compromiso del sector privado local es ineludible en este camino.

Como dato que pone en evidencia esta vulnerabilidad de la estructura productiva leonesa, durante la parálisis de actividad de 2020 el número de empleados se redujo en las empresas de menos de 50 trabajadores, pero creció en las de mayor tamaño.

Next Generation, oportunidad única para la transformación
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