jueves. 07.07.2022
Diario de campaña

Hizo un día tan bueno que parecía que todo iba a ser posible. Esa luz única que pasa a veces en León. Un día de esos de me apunto a todo. Y, en ese Sol de campaña, cualquier acto al aire libre tendría un tono inevitablemente festivo. Y así fue en todos los casos, a modo de visita, discurso o exaltación sin más. De todas formas, donde se aplicó con toda intensidad el programa electoral más optimista fue en las terrazas de León. Esa tapa de sangre en el Ribera, ese sabroso concurso diario de embutidos en la Abacería de Jaime ganaron por mayoría absoluta. Si se trata de elecciones, hay por donde elegir.

Así que, con todo a favor, hubiera sido imperdonable no seguir los consejos de los niños del reportaje de ayer de Abigail Calvo de este periódico cuando se les ofreció el gran titular: Si fuéramos presidentes... Uno dijo: «Escuchar a los demás». Si leen el resto aprenderán algo de estos pequeños, que aún conservan la inocencia pese al empacho de realidad y madurez que les estamos dando a cuenta del covid.

Ya con la campaña en marcha, cada partido con su tema, con más o menos brío, pero haciéndose presente porque se juegan su futuro y el nuestro y la presencia o la invisibilidad, los candidatos tienen en funcionamiento su maquinaria de convicciones. A veces, realistas; a veces, quimera. Y, en ocasiones, simplemente un hagan juego, votantes.

Macarena Olona, Juan Carlos Suárez-Quiñones y José Luis Rodríguez Zapatero, por ejemplo, fueron tres de los que demostraron que en estas citas se apuesta a todo. Una secretaria general, un consejero y un expresidente del Gobierno por la provincia valen para un roto y un descosido, aunque en el caso de Quiñones él sí se la juega. Y se trata de movilizar a los afines y consolidar a los fieles, que, por cierto, para alguien nada ducho en estos encuentros resultan más fans que ciudadanos.

Si por sus frases les conoceremos, vía agencias, por ejemplo Efe, Alfonso Fernández Mañueco, dispara en positivo: «Mi primer y principal debate es con los ciudadanos». Luis Tudanca, cañero: «No está él para llegar a la Junta como para llevar a nadie a Moncloa». O Igea, con su covid: «Deberíamos apurar para que ese debate se produzca de forma física». La UPL, a tope en Zamora. O Macarena Olona, que levantó al público a pie de la columna de Trajano: «No se frena con el cheque-bebé que promete ahora el PP o con un efecto llamada de inmigración ilegal que llena las calles de absoluta inseguridad y que provoca un reemplazo poblacional y cultural». La gente aplaudía a rabiar. Mientras, Rodríguez Zapatero se daba un baño berciano en el que a veces los invitados no dejan ver el bosque de los candidatos. Y es que vivimos tiempos prometedores.

Olona, Quiñones, Zapatero y esa luz
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