domingo. 05.02.2023
El ministro español de Defensa saluda a su homólogo francés.

La Base Aérea de Los Llanos, en Albacete, y sus más de 600 trabajadores trataron de recuperar la normalidad ayer después de que un F-16 griego se estrellara la tarde del lunes cuando se disponía a iniciar unos ejercicios de la Otan, con el resultado de 11 muertos, los dos pilotros griegos y nueve franceses, y 20 heridos.

El aparato cayó al suelo nada más despegar y fue a impactar contra otros cinco aviones aparcados en el hangar de la base que también iban a participar en las maniobras. La explosión arrasó parte del aparcamiento y provocó la muerte instantánea de los dos pilotos del caza griego y de otros ocho militares y personal de mantenimiento de Francia, uno de ellos una capitana.

El undécimo fallecido se contabilizó en la mañana de ayer. Se trató de un militar francés que había sido trasladado desde Albacete hasta el hospital La Paz de Madrid con quemaduras en casi todo el cuerpo.

La hidracina, un componente químico altamente tóxico, fue la palabra más repetida ayer en las instalaciones de esta base militar situada a unos tres kilómetros del centro de Albacete. El capitán José Guerreira, portavoz del Ejército del Aire, se encargó de explicar en las puertas de la base manchega que el levantamiento de los cadáveres debía esperar hasta que se eliminasen todos los restos de esta sustancia, algo que se materializó pasadas las 18.00 horas. Entonces, los investigadores accedieron por primera vez en la zona.

«Los F-16 tienen un pequeño depósito de combustible de hidracina, que es lo que permite que el motor pueda arrancar en caso de parada en vuelo», aclaró el capitán Guerreiro, quien añadió que «sólo es una pequeña cantidad». «Lo que más ha ardido es el combustible normal que llevaban los aviones pero la hidracina añade el componente de toxicidad», dijo. Además, produce una gran cantidad de gas y eleva mucho la temperatura.

Precisamente, cinco militares italianos tuvieron que ser evacuados minutos después del accidente al hospital de Hellín (Albacete) por haber inhalado hidracina. Su estado no es tan grave como el de otro compatriota ingresado en el hospital de La Paz, centro en el que también se encuentran dos militares franceses en estado grave. Otros dos militares de ese país continúan ingresados en el Hospital General Universitario de Albacete en estado grave. Sus profesionales sanitarios -médicos, cirujanos y anestesistas- demostraron gran profesionalidad y humanidad en la atención de los heridos nada más ocurrir el accidente, pues muchos de ellos acudieron de forma voluntaria al hospital a pesar de ser su día libre o tener otro turno de trabajo.

Las autoridades españolas, tanto el rey Felipe VI como el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, enviaron ayer sus condolencias a las autoridades de Grecia y Francia.

El combustible de emergencia de los cazas recrudeció la tragedia de Albacete